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PSICO GOLF – Cómo autorreforzarse: Identificar el problema y establecer los objetivos

28 Enero 2018 – ¿Qué es lo que te gustaría cambiar?, ¿cómo sabrás si lo has conseguido? Para responder a estas preguntas, necesitas especificar el problema.

Por desgracia, muchas personas son poco precisas respecto a las áreas en las que les gustaría mejorar. Por ejemplo, suelen contestar deseos como “mejorar una relación”, “ponerse menos nerviosos en el campo de golf” o “adoptar una mejor actitud hacia su propio juego”.

Divagar sobre los objetivos a perseguir conduce a liarse, a confundirse, a lo que podríamos referirnos como caer en la ambigüedad. Una ambigüedad de estas es un punto de partida aceptable para identificar un problema que obstaculiza nuestra capacidad de mejora. Sin embargo, debes aclarar ese borroso objetivo, identificando las circunstancias que le convencerían de que ha alcanzado su objetivo. Perfilando algunos pasos útiles para llevar a cabo este proceso, te sugerimos:

1º) Haz una lista de las cosas que deberías decir o hacer, que claramente te indiquen que has alcanzado el objetivo. Es decir, ¿que considerarías evidencia de haber logrado ese objetivo? Por ejemplo, en el objetivo de tener una mejor actitud hacia tu propio juego puede incluirse el elogiarse a uno mismo cuando das un buen golpe y concentrarte en tu mejor golpe de cada hoyo.

2º) Tomando un número dado de golfistas con el mismo objetivo, ¿cómo decidirías quiénes han llegado a conseguirlo, y quiénes no?

3º) Si tu objetivo personal es un resultado en concreto, en lugar de algo que tienes que lograr hacer (como bajar de peso hasta el número de kilos que te hagan sentirte bien, ahorrar una determinada cantidad de dinero para comprar el coche de tus sueños o bajar tu handicap de golf hasta donde crees que debería estar), entonces haz una lista con los comportamientos que te ayudarán a alcanzar ese resultado.

Siguiendo estos consejos, algunos ejemplos de objetivos específicos aplicables al golf podrían ser: pegar seis drives seguidos por encima de los 180 metros, y que aterricen en la calle; pegar diez veces seguidas el hierro 9 y meter la bola en el green desde una distancia de unos 115 metros; estadísticamente, registrar un 75% de greenes en regulación durante una ronda de golf; sacar la bola con altura desde un ángulo difícil para caer en el green, tres veces bien de cinco; embocar cuatro pats de metro y medio seguidos y/o embocar la bola de dos pats desde más de diez metros, tres veces seguidas.

Uno de los mejores jugadores de mediados del siglo XX, el sudafricano Bobby Locke, ganador de cuatro Opens Británicos (1949, 1950, 1952 y 1957), creía que mantener el tempo de uno mismo y la sensación del swing era fundamental para conservar el nivel de juego de un golfista a un alto nivel. Como instructor, Locke sugería que, a pesar de que la mayoría de los golfistas ocasionales no pueden jugar o practicar diariamente, éstos podrían mantener la sensación de su juego con tan sólo hacer el swing cada día con el palo y sin bola durante 15 minutos, con el fin de conservar su tempo y su memoria muscular. Supongamos que esto pudiera representar llevar a cabo 25 swings por día. Y supongamos que asumes este ejercicio como tu objetivo personal. Este tipo de objetivo es, en definitiva, algo específico en lugar de algo ambiguo.

Existen otros pasos a seguir como programa de autorrefuerzo en la búsqueda de nuestros objetivos en golf, que serán materia de próximos capítulos.

Fotos: ©LET

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21 Enero 2018 – Un refuerzo positivo es algo que, cuando se presenta inmediatamente después de una conducta (como un acto o acción, una palabra pronunciada o un pensamiento), tiende a incrementar la probabilidad de que dicha conducta se vuelva a repetir. Apréndetelo. Es la ley más arraigada y una de las más utilizadas en psicología.

Los reforzadores positivos varían de una persona a otra, y pueden tratarse de cosas tan distintas como dinero, bolas de golf, alimentos concretos… o acciones de otros como abrazos, besos, halagos… o experiencias como hablar por teléfono con tu mejor amigo, darse un relajado baño de burbujas o pegar un buen golpe en el campo de golf.

Tanto si te das cuenta como si no, si un elemento reforzado viene seguido de una conducta, esa conducta sale fortalecida. Para ilustrar la aplicación del refuerzo positivo en un deporte diferente del golf, tomemos un estudio llevado a cabo con un entrenador de baloncesto de colegio privado de una gran urbe americana. El entrenador estaba preocupado por el rendimiento de sus jugadores durante la ronda de ejercicios previa a cada entrenamiento. La cosa venía acompañada por un problema de actitud: “Algunos de ellos no se comportaban como jugadores de equipo, y adoptaban una actitud verdaderamente negativa”. A un psicólogo profesor de universidad se le ocurrió crear un sistema motivador en el que los jugadores podían ganar puntos por su rendimiento en el plan de ejercicios, los saltos en suspensión y los tiros libres en su práctica diaria. Además, ganarían puntos por su integración en el equipo, y por animar a sus compañeros con comentarios alentadores. Aunque… también se podrían descontar los puntos si el entrenador observaba una falta de ganas o una mala conducta. El plan se explico con todo detalle a los jugadores, y varios estudiantes voluntarios se encargaron de sumar los puntos. Al final de cada entrenamiento, el entrenador elogiaba a los jugadores que más puntos habían ganado, y también a los que se habían superado con más puntos que en anteriores sesiones de entrenamiento. Además, los mejores aparecían en el tablón de anuncios del gimnasio del colegio, y fueron recompensados al final de la temporada.

En general, el sistema fue muy efectivo. El rendimiento en los ejercicios pasó de una media del 68% a una del 80%. Los saltos en suspensión pasaron del 37% al 51%, y los tiros libres mejoraron del 59% al 67%. Sin embargo, la mejora más significativa se produjo en la noción del equipo: el número de comentarios y apoyo creció rápidamente, hasta el punto de que los estudiantes no podían controlarlos todos. Y si al principio parecían un poco postizos, al final resultaban bastante sinceros. Al terminar la temporada, los jugadores mostraban un comportamiento de actitud positiva de amplia magnitud, tanto, que el entrenador manifestó que nunca había visto tanta cohesión en el equipo.

Cientos de experimentos como éste demuestran los beneficios del refuerzo positivo, que se aplica con éxito en múltiples proyectos de diferente índole, con niños y con adultos, en actividades laborales y de ocio. Hoy en día es un factor clave del éxito en la aplicación de programas de psicología industrial, educacional y deportiva, y lo mejor es que incluso puede funcionar con uno mismo.

Como jugador de golf, ¿tu qué pensamiento intentarías usar como refuerzo positivo de tu juego?

En lugar de maldecir tus golpes malos, que es lo que hace la mayoría, deberías tomar la decisión de alabar sus golpes buenos. Al principio podrías sentirse algo cohibido al decirse “bien hecho” después de cada buen golpe. Mirarías alrededor para ver si alguien te ha escuchado. Pero, después de un par de semanas, tu juego empezará a funcionar, podría llegar a bajar tu handicap, y te estarás divirtiendo más. Pero, sobre todo, notarías que ya no te estás quejando todo el tiempo, enfadado y decepcionado por tu juego. Podrías considerarte tu propio y tu mejor entrenador. Porque, confiesa, tu profesor nunca te insultaría por malgastar un golpe, ¿verdad? Y mientras vieras a otros cometer fallos, enloquecer o destrozar sus palos contra el césped, recordarías que tu ventaja es bien sencilla, el poder del autorrefuerzo positivo.

En general, el autorrefuerzo es un componente de aproximación a la mejora personal, referida al autocontrol o la capacidad de cambiar a mejor de uno mismo. Muchos problemas de mejora personal tienen que ver con dominarse, ya sea para reducir excesos (como fumar, comer, ver TV…), o en el lado opuesto promover conductas (hacer ejercicio, ser más firme o enérgico, limpiarse los dientes…). Y muchas veces nos dicen que hay un poder mágico dentro de cada uno de nosotros, que llamamos fuerza de voluntad, sobre la que depositar la responsabilidad de superar este tipo de problemas, con la que corregiríamos un mal hábito o podríamos ser mejores. Por desgracia, este tipo de consejos en general no son muy útiles, ya que quien los ofrece casi siempre se olvida de decirnos cómo conseguir más de este elixir mágico llamado fuerza de voluntad.

Entonces, ¿cuáles son los pasos a seguir para cambiar nuestro comportamiento, y poner en práctica el autorrefuerzo? Te lo contamos a partir del próximo capítulo.

Fotos: ©LET

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