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PSICO GOLF – Autorreforzarse, la clave del éxito también en el campo de golf
21 Enero 2018 – Un refuerzo positivo es algo que, cuando se presenta inmediatamente después de una conducta (como un acto o acción, una palabra pronunciada o un pensamiento), tiende a incrementar la probabilidad de que dicha conducta se vuelva a repetir. Apréndetelo. Es la ley más arraigada y una de las más utilizadas en psicología.
Los reforzadores positivos varían de una persona a otra, y pueden tratarse de cosas tan distintas como dinero, bolas de golf, alimentos concretos… o acciones de otros como abrazos, besos, halagos… o experiencias como hablar por teléfono con tu mejor amigo, darse un relajado baño de burbujas o pegar un buen golpe en el campo de golf.
Tanto si te das cuenta como si no, si un elemento reforzado viene seguido de una conducta, esa conducta sale fortalecida. Para ilustrar la aplicación del refuerzo positivo en un deporte diferente del golf, tomemos un estudio llevado a cabo con un entrenador de baloncesto de colegio privado de una gran urbe americana. El entrenador estaba preocupado por el rendimiento de sus jugadores durante la ronda de ejercicios previa a cada entrenamiento. La cosa venía acompañada por un problema de actitud: “Algunos de ellos no se comportaban como jugadores de equipo, y adoptaban una actitud verdaderamente negativa”. A un psicólogo profesor de universidad se le ocurrió crear un sistema motivador en el que los jugadores podían ganar puntos por su rendimiento en el plan de ejercicios, los saltos en suspensión y los tiros libres en su práctica diaria. Además, ganarían puntos por su integración en el equipo, y por animar a sus compañeros con comentarios alentadores. Aunque… también se podrían descontar los puntos si el entrenador observaba una falta de ganas o una mala conducta. El plan se explico con todo detalle a los jugadores, y varios estudiantes voluntarios se encargaron de sumar los puntos. Al final de cada entrenamiento, el entrenador elogiaba a los jugadores que más puntos habían ganado, y también a los que se habían superado con más puntos que en anteriores sesiones de entrenamiento. Además, los mejores aparecían en el tablón de anuncios del gimnasio del colegio, y fueron recompensados al final de la temporada.
En general, el sistema fue muy efectivo. El rendimiento en los ejercicios pasó de una media del 68% a una del 80%. Los saltos en suspensión pasaron del 37% al 51%, y los tiros libres mejoraron del 59% al 67%. Sin embargo, la mejora más significativa se produjo en la noción del equipo: el número de comentarios y apoyo creció rápidamente, hasta el punto de que los estudiantes no podían controlarlos todos. Y si al principio parecían un poco postizos, al final resultaban bastante sinceros. Al terminar la temporada, los jugadores mostraban un comportamiento de actitud positiva de amplia magnitud, tanto, que el entrenador manifestó que nunca había visto tanta cohesión en el equipo.
Cientos de experimentos como éste demuestran los beneficios del refuerzo positivo, que se aplica con éxito en múltiples proyectos de diferente índole, con niños y con adultos, en actividades laborales y de ocio. Hoy en día es un factor clave del éxito en la aplicación de programas de psicología industrial, educacional y deportiva, y lo mejor es que incluso puede funcionar con uno mismo.
Como jugador de golf, ¿tu qué pensamiento intentarías usar como refuerzo positivo de tu juego?
En lugar de maldecir tus golpes malos, que es lo que hace la mayoría, deberías tomar la decisión de alabar sus golpes buenos. Al principio podrías sentirse algo cohibido al decirse “bien hecho” después de cada buen golpe. Mirarías alrededor para ver si alguien te ha escuchado. Pero, después de un par de semanas, tu juego empezará a funcionar, podría llegar a bajar tu handicap, y te estarás divirtiendo más. Pero, sobre todo, notarías que ya no te estás quejando todo el tiempo, enfadado y decepcionado por tu juego. Podrías considerarte tu propio y tu mejor entrenador. Porque, confiesa, tu profesor nunca te insultaría por malgastar un golpe, ¿verdad? Y mientras vieras a otros cometer fallos, enloquecer o destrozar sus palos contra el césped, recordarías que tu ventaja es bien sencilla, el poder del autorrefuerzo positivo.
En general, el autorrefuerzo es un componente de aproximación a la mejora personal, referida al autocontrol o la capacidad de cambiar a mejor de uno mismo. Muchos problemas de mejora personal tienen que ver con dominarse, ya sea para reducir excesos (como fumar, comer, ver TV…), o en el lado opuesto promover conductas (hacer ejercicio, ser más firme o enérgico, limpiarse los dientes…). Y muchas veces nos dicen que hay un poder mágico dentro de cada uno de nosotros, que llamamos fuerza de voluntad, sobre la que depositar la responsabilidad de superar este tipo de problemas, con la que corregiríamos un mal hábito o podríamos ser mejores. Por desgracia, este tipo de consejos en general no son muy útiles, ya que quien los ofrece casi siempre se olvida de decirnos cómo conseguir más de este elixir mágico llamado fuerza de voluntad.
Entonces, ¿cuáles son los pasos a seguir para cambiar nuestro comportamiento, y poner en práctica el autorrefuerzo? Te lo contamos a partir del próximo capítulo.
Fotos: ©LET
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