En Galicia la herencia del origen minifundista complicó mucho las cosas. De hecho, fue necesario adquirir 295 fincas para reunir 64 hectáreas de terreno donde ubicar el nuevo campo de golf, diseñado por Alfonso Vidaor y muy integrado en el monte gallego. La transición duró cuatro años y, curiosamente, el número de socios aumentó durante dicho periodo. Ayudó mucho tener una sede social física de la calle General Pardiñas, en Santiago, haciendo que fuera un proyecto ilusionante para los socios. Al mismo tiempo se ha mantenido la sede aeronáutica, en el aeropuerto, que aloja en su hangar la flota del club.
Así, la nueva ciudad deportiva se inauguraba en 2014, en el km 9,7 en dirección a Carballo, en el Concello de Ames, donde se encuentra la mayor parte de las nuevas instalaciones deportivas del club, con el campo de 18 hoyos (par 71), organizadas alrededor de la casa club. Actualmente el club lo integran unas 1.320 familias asociadas, lo que se traduce en unos 3.600 socios.

MYGOLFWAY: ¿Cómo describiría el Real Aeroclub de Santiago?
MARISA BARNADIARÁN: Como club, somos de los más poliédricos que existen en España. Tenemos tres sedes, dos están en Santiago, y esta que está en Ames. De las dos antiguas sedes, una es la sede aeronáutica, con las avionetas, los simuladores de vuelo, las aulas para las clases de piloto privado y piloto de drones, etc. La otra es la sede de General Pardiñas, donde tenemos gimnasio y salas para actividades dirigidas, donde se practica yoga, pilates, zumba, sevillanas, entrenador personal, etc.
Y después, la más recientes es donde se encuentra nuestro campo de golf de 18 hoyos, canchas de tenis de tierra batida y pistas de pádel cubiertas, piscinas, cafetería y restaurante, y lo último que incorporamos este año ha sido el campo de croquet.

MGW: Con campo de golf nuevo, de apenas cinco años, y unas instalaciones en perfecto estado, ¿se ha notado un mayor interés por el golf en su área de influencia?
MB: Cuando nosotros abrimos las instalaciones coincidió con la caída de licencias de golf que hubo en toda España. Cuando abrimos esta sede nos quedamos con 400 licencias, y actualmente llegamos a las 750, que son las que teníamos cuando estábamos junto al aeropuerto. Con todo, vamos creciendo en visitantes, y el año pasado tuvimos 8.000 greenfees de no socios, procedentes de Santiago y Galicia en general, pero también venidos de Asturias, Castilla y Portugal.
Realmente nadie se ilusiona por el golf porque sí. El principal problema que tiene el golf es que no da facilidades para iniciarse. Pienso que influye mucho la falta de profesorado. A mí se me ofrecen cada 15 días un profesor de piloto o de tenis… En cambio, es realmente difícil encontrar profesores de golf. Es un tema en que la federación española debería trabajar, ya que en España salen muy pocos profesionales de la enseñanza titulados al año.
MGW: Y dentro del club, ¿tienen socios activos en más de una de las actividades que ofrece?
MB: No hay ningún socio que lo haga todo, pero lo normal es que realicen una media de 2 a 3 actividades. Aquí, por ejemplo, es normal que un piloto juegue al golf. Una de las cosas que se han cambiado, desde el punto de vista social, es que ahora ya nadie es socio de un club por ser socio. Es socio del club porque utiliza el club, porque tiene amigos, porque tiene a sus hijos implicados en el club… Y para eso hay que ofrecer distintas opciones, ya sean clases de bridge o rutas de senderismo, que no suponen ninguna inversión y, sin embargo, fidelizan mucho al socio dentro del club, porque crean identidad de grupo.

MGW: ¿Cómo han superado el desafío de la pandemia de Covid?
MB: Desde el punto de vista económico, no nos hizo mucho daño. Nuestros deportes como golf, tenis, pádel, croquet, etc. no se han visto tan afectados. Este tipo de clubs permitía que la gente viniera aquí y se sintiera segura. Se conocían entre todos, fuimos muy rigurosos con el tema de los protocolos, porque hay mucha gente mayor que vive en el club, y tenemos muchos afiliados que son personal sanitario.
La prueba es que somos 50 empleados, sin contar los dos concesionarios de hostelería, y solamente hubo una persona que contrajo el Covid, que fui yo, y como lo cogí en Milán, me quedé tranquilísima porque no contagié a nadie.
La situación sí que requirió mucho trabajo. Era complicado tener sedes distintas, en dos municipios distintos, con todas las restricciones de movilidad que se aplicaban. Cada semana salían normativas nuevas y teníamos que volver a recomponer la forma de trabajar del club, para cumplir con los protocolos, y así. Fue complejo, pero no fuimos un sector tan afectado como otros.
MGW: ¿Cuál es la proyección del Real Aeroclub de Santiago de cara a los próximos años?
MB: El Real Aeroclub mejora año tras año. Cada año entran más socios nuevos y mejores patrocinadores que en años anteriores. Además, el campo de golf se va consolidando cada vez más, de manera que se están pagando los 7 millones de Euros que se invirtieron.

MGW: Uno de los eventos de golf que más éxito ha tenido este año en el norte de España ha sido el Circuito TUR 43, del que el club ha acogido la final. ¿Qué tiene el TUR 43 que le ha dado tan buenas sensaciones?
MB: El TUR 43 tiene algo que gustó, por el nivel de detalle y la calidad en el diseño del circuito, y por el objetivo de promocionar el norte de España. En el momento en que lo crearon, la idea inicial era ayudar al sector turístico, el de los hoteleros, para que se viera que se podían llenar los hoteles con golfistas. Luego, concibieron muy bien el recorrer el pasillo Cantábrico, ya que es una de las pocas regiones naturales que tiene dos países europeos a los lados: Francia y Portugal. Y con las comunicaciones que existen hoy en día puedes ir de A Coruña a Bilbao en solo 5:30 horas.
Y después, con el atractivo de los campos, la gastronomía, el sector turístico… Somos bastante homogéneos, con lo cual es fácil trasladarle al jugador de golf una región con características comunes. Por eso me pareció una buena idea. Y finalmente, porque está enfocado desde un punto de vista más lúdico, que hace que los jugadores se lo pasen bien. Ha sido un orgullo, y a la vez mucha responsabilidad, acoger la final, ya que nos ha convertido en escaparate para todo el norte de España.
MGW: ¿El club aspira a organizar algún gran evento, del tipo Campeonatos de España, Tour Europeo o así?
MB: En un futuro lejano puede que sí, pero a corto o medio plazo, no. Tenemos que ser realistas con lo que tenemos. Uno nacional, sí; pero más allá no. Creo que somos un club que lo tiene todo para poder llegar a ello, pero en estos momentos tenemos que ser realistas y pensar que este es un campo de solo 5 años, y eso es muy poco.

MGW: Cambiamos de capítulo y ahora le preguntamos como presidenta de la asociación Galicia Destino Golf. Llevan un buen trabajo realizado hasta ahora con su equipo, pese a que en turismo de golf hay mucha competencia.
MB: Somos pioneros. Javier de la Cerda lleva trabajando en el proyecto Galicia Destino Golf desde 2010. Es complicado, porque muchos de los propios campos de golf no tienen sensibilidad turística, ya que su cuenta de resultados no depende del viajero; y los hoteleros tampoco son conscientes de que pueden llenar habitaciones a través del turismo de golf. Entonces, es un trabajo más bien de concienciar a las agencias de viaje. Nuestra labor ha fomentado que los campos de golf vendan más greenfees, que aprovechen su excedente sin afectar a los socios, y que tengan convenios con los hoteles.
El golf funciona como atractivo turístico de un modo que no logra ningún otro deporte. El turismo de golf tiene dos grandes ventajas: que enriquece la oferta turística, y que es de los pocos deportes, junto al esquí y alguno más, en que quien lo practica tiene que cambiar de espacio para vivir parajes distintos y diferentes experiencias.
Y aún tiene un valor añadido sobre los demás deportes, y es que funciona como tribu. Los jugadores de golf se asocian, viven alrededor de un campo de golf, y forman todo un colectivo. Con lo cual, por un lado, están agrupados en un buen nicho donde promocionar el turismo hacia otros lugares, y por otro, que tiene una oferta turística muy atractiva.

MGW: Pero el perfil del peregrino que viene a hacer el Camino de Santiago, no es el de un aficionado al golf.
MB: Nada que ver. Es impensable que alguien venga haciendo el Camino de Santiago y luego se vaya a jugar al golf. Lo que sí, en un campo de golf, cuando tienes el nicho agrupado porque se reúnen cada fin de semana para un torneo, es muy fácil ofrecerles el Camino de Santiago. El golf sirve como ‘caladero’.
MGW: Ahora que se han vuelto a abrir las fronteras, ¿crees que Galicia Destino Golf seguirá abriendo camino?
MB: Creo que Galicia Destino Golf va a ir cada vez mejor. Creo que el tener un campo más como Golf Xaz en Oleiros, en A Coruña, que cada vez haya mas campos, que más comercializadoras turísticas se estén planteando trabajar con nuevos campos… al crear un destino más grande, todo eso también ayuda. A estar en una esquina, Galicia forma un eje que puede formar región unida con el norte de Portugal y el Cantábrico. El estar ubicados donde estamos nos permite buscar más y mejores ‘compañeros de viaje’.
Este año hicimos una prospección de los campos desde Lisboa hacia arriba, firmando convenios de colaboración con varios clubs portugueses, y se les ha invitado al clúster de turismo a conocer Galicia. El Circuito TUR 43 también se esta planteando organizar torneos el año que viene de Lisboa hasta Galicia.
MGW: A parte, ahora tenéis dos embajadores de lujo en el Tour, como Santi Tarrío y Fátima Fernández Cano, que podrían ponerla marca “Galicia” allá donde vayan.
MB: Cualquiera de los dos son de lo mejor que hay en el golf. Además de fantásticos jugadores, son fantásticas personas. Fátima es socia nuestra, y se formó desde niña en el club; y aunque Santi no lo es, acostumbra a jugar mucho en nuestro campo.

MGW: Y como tercer capítulo de la entrevista, preguntamos a Marisa Barandiarán como portavoz de la Asociación Española de Gerentes de Golf, (AEGG), entidad de la que forma parte en la Junta Directiva. ¿Cree que debería haber más mujeres gerentes de golf?
MB: En la AEGG no somos muchas mujeres. De los 200 asociados, habrá unas 12 mujeres más o menos. En el mundo del golf hay mucha gente que ha querido hacer de su afición una profesión. Sin embargo, no conozco a ninguna mujer que se lo haya planteado así. Aunque esto va a cambiar. En la nueva Junta Directiva contamos con cuatro mujeres y en el último congreso de Logroño el nuevo presidente, Eduardo Ruiz, ya apuntó como principal objetivo subir la participación femenina, que ahora está en un 13%, y llevarla hasta un 20% o 25%.
MGW: En cuestión de asociacionismo deportivo, el golf es uno de los más fuertes en España, ¿no?
MB: Tengo contacto con muchas federaciones, por el hecho de ser un club muy poliédrico. Y es una de las cosas en que se notó fue cuando estábamos en confinamiento. El golf funcionó de manera inimaginable, y todo por el profesionalismo que hay en el golf. De todos los sectores, los profesionales del golf están entre los más destacables y mejor formados, porque tienen que tocar distintos palos, como el turismo, el medio ambiente, el mantenimiento de instalaciones… y porque es un deporte donde constantemente hay torneos oficiales.
Se demostró que funcionamos de maravilla. El primer protocolo que hubo en deportes fue el de golf, porque nos reunimos los gerentes, hicimos los protocolos, se los pasamos a la Federación para que los aprobara, y luego a las distintas Comunidades Autónomas, etc. Sin duda íbamos por delante.
Por ejemplo, cuando se cerró toda Europa, solo se permitía trabajar a los servicios esenciales. Entonces, nos avanzamos y cuando salió el Decreto Ley del cierre total, en España se permitió que el césped deportivo se pudiera mantener, porque logramos que fuera considerado como ‘cultivo’ con un uso deportivo.

MGW: Por último, ¿cuáles son los futuros desafíos que deberán afrontar los gerentes de los clubs de golf?
MB: Pienso que el gran desafío para los clubs turísticos en España es seguir posicionados como el mejor destino de golf de Europa, frente a otras áreas emergentes; y conseguir ampliar las áreas nacionales, bien sea de Baleares, Canarias, la zona de Levante, la costa catalana…
Y para los clubs de golf sociales, el gran reto es ofrecer a los socios otros atractivos al margen del propio golf. Sea senderismo o sea croquet, como nosotros hemos abierto aquí, tienen que encontrar actividades que involucren a toda la familia, y que hagan que el socio se vincule más con el club. El socio tiene que sentirse como una parte viva del club. El momento que nos toca vivir ahora es que nuestro trabajo no es ‘para el socio’, sino ‘con el socio’.
Muchas gracias, Marisa Barandiarán.