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PSICO GOLF – Márcate unos objetivos realistas antes de una vuelta o un torneo de golf

17 Octubre 2018 – En el capítulo anterior introdujimos el tema de la confianza y la concentración como factores clave para desarrollar un gran golf. Dentro del concepto de confianza explicamos el punto 1) sobre qué hay que entender por estar bien preparado. Aquí empezamos abordando el punto 2), sobre proponerse objetivos realistas.

Observamos que los golfistas que carecen de confianza en sí mismos tienden a diferenciarse de los jugadores confiados de dos formas, en relación con el objetivo que se marcan para sus vueltas. El primero es que, antes de una vuelta o un torneo, los golfistas sin confianza tienden a centrarse en objetivos irrealistas o se plantean objetivos muy elevados, como por ejemplo lograr el mejor resultado de su vida o derrotar a un rival con un handicap muy inferior al suyo. En cambio, los golfistas seguros de sí mismos acostumbran a centrarse en objetivos realistas antes de una ronda, en función del campo a jugar y de las condiciones meteorológicas, atendiendo a su promedio de golpes para intentar superarlo o tratando de mejorar su handicap reduciéndolo aunque sea en sólo un punto.

En psicología deportiva no existen soluciones instantáneas.
Para ser efectivos debemos practicar las habilidades mentales
como hacemos con las habilidades físicas.

En el histórico Másters de 1997, Tiger Woods acumulaba una increíble ventaja de 9 golpes después de la tercera vuelta. Entonces, ¿cuál debía ser su objetivo en la cuarta vuelta? Pues hacer el par del campo, según declaró en la rueda de prensa. Tiger sabía que si se mantenía lejos de los boggeys, sería imposible que lo alcanzaran. Y así lo hizo. No sólo superó su objetivo, sino que en el total de las cuatro vueltas anotó la tarjeta más baja jamás firmada en el Másters de Augusta (-18), lo cual demuestra su impresionante rendimiento en aquella edición, que además figura como récord más de dos décadas después y hasta nuestros días, sólo igualada por Jordan Spieth en el Masters de 2015.

Y en segundo lugar, durante una ronda en sí, los golfistas sin confianza suelen centrarse en alcanzar ese resultado final casi imposible (como realizar su mejor tarjeta), mientras que los golfistas con confianza se preocupan más por afrontar el golpe en cada momento, manteniéndose fieles a su rutina previa al golpe y disfrutando de la ronda conforme la van jugando. Es decir, no puedes estar pensando en anotar ese día 66 desde el primer tee. En el primer tee es mejor colocarse y pegar la bola hasta el centro de la calle, para dejar que tu juego fluya.

En el punto 3) hablábamos de sentirse relajado. Los golfistas que aparentan seguridad están generalmente distendidos, sueltos, para nada tensos o estresados. En cambio, los golfistas que parecen bastante nerviosos, por norma no pueden ser descritos como jugadores seguros. De manera que les convendría practicar estrategias para estar relajados en el campo como parte del aprendizaje de la confianza (minimizar las causas de la tensión, respirar profundamente, tensar los músculos para relajarse, ser optimista, evadir la mente del juego, etc.).

El punto 4) nos recuerda emplear un auto habla positiva. Los golfistas a quienes describimos como faltos de confianza acostumbran a experimentar muchos pensamientos negativos. Se suelen obsesionar, por ejemplo, con lo buenos que son otros golfistas, y ellos no; y también les angustia pegar malos golpes. Con frecuencia sus pensamientos comienzan con las palabras “Espero que…” haciendo conjeturas sobre el resultado de su siguiente acción.

Además se preocupan más de lo que no quieren hacer, en lugar de concentrarse en lo que sí quieren hacer. Los deportistas seguros, por su parte, experimentan con regularidad pensamientos positivos (relájate, céntrate en tu área objetivo, siente un buen swing, etc.). Siguen sus rutinas previas al golpe, se concentran golpe a golpe, utilizan un reducido número de pensamientos sobre el swing y están enfocados hacia sus virtudes en lugar de hacia sus debilidades.

Por último, en el punto 5) nos animamos a usar una imaginación positiva de éxito. Los golfistas que carecen de confianza a menudo se imaginan lo peor. Se establecen unos objetivos quiméricos de cara a su tarjeta y entonces se pasan todo el tiempo preocupados de que no los van a lograr. Se imaginan qué dirán los demás si no consiguen jugar bien o si fallan pats decisivos, y se atormentan. Y sobre todo se agobian por cosas que no están bajo su control, como por ejemplo el juego de otros jugadores.

En cambio, los deportistas seguros, por su parte, se centran en lo que ellos pueden controlar, como su propia rutina previa al golpe, y realizan ensayos en su imaginación de lo que quieren hacer justo antes del golpe, para ayudar a concentrarse en sus sensaciones y en la postura de su cuerpo, con el fin de ejecutar su swing con éxito.

En el siguiente post desarrollaremos una serie de pasos para mejorar tu confianza.

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Fotos: ©LET/LETAS

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Por REDACCIÓN