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PSICO GOLF – La confianza, clave de un buen golf

10 Junio 2018 – Cuando estás jugando bien, tiendes a concentrarte en cada golpe tal como te viene, sigues tu rutina previa (llegas y observas el plano en que ha quedado la bola, calculas la distancia a bandera…), y entonces sabes que estás preparado y te dispones a ejecutar el golpe. Te sientes totalmente confiado y tu concentración es automática. Algunos golfistas se sienten como jugando en la buena onda.

Pero cuando no estás jugando bien, pierdes esa sensación de confianza. Empiezas a hacerte conjeturas y tienes segundas y terceras suposiciones sobre tu siguiente golpe. Dudas de tus habilidades y cuestionas tu técnica. Empiezas a ser cada vez más vulnerable a los factores de distracción que te rodean antes de cada swing. Y si esta situación se va prorrogando, llega el momento en que te preguntas desesperadamente si alguna vez serás capaz de volver a tener aquellas buenas sensaciones de tu mejor forma.

No hay duda de que los golfistas que juegan bien se sienten cargados de seguridad y gozan de una excelente capacidad de concentración. Pero, ¿cómo podemos mantener nuestra confianza y concentración durante tantas vueltas de golf?, ¿y cómo podemos recuperar aquellas sensaciones de seguridad y capacidad de centrarnos cuando no se estamos jugando bien? Éstas son las cuestiones que vamos a plantear y desarrollar en este y siguientes artículos.

Cuando pierdes tu confianza y tu habilidad para concentrarte, tu primer paso para recobrarlas debería ser hacer una visita a tu profesor de golf habitual. Un par de lecciones, un reajuste de tu swing y alguno más de práctica en el driving range y/o el putting green puede ser todo y nada más que lo necesario para permitirte reconquistar aquella ansiada forma ganadora. Pero para muchos golfistas, la interferencia de emociones y de pensamientos problemáticos les impiden convertir sus clases de golf en anotar mejores resultados en la tarjeta.

Llegado este punto debemos recordar ser capaces de hacer que nuestros pensamientos y emociones trabajen a nuestro favor, en lugar de dejar que fluyan contra uno mismo. Ahora, pues, se trata de ver cómo nuestras estrategias nos pueden proveer con los fundamentos para mejorar nuestra confianza y concentración.

Para conseguir una confianza efectiva,
practica tus habilidades psicológicas
como lo haces con tus capacidades físicas

A menudo tú mismo te das cuenta de cómo está el nivel de confianza y concentración de los colegas con quienes compartes habitualmente tus vueltas de golf. Ves que hay una inspiración o un algo detrás de su confianza que parece ser importante. Un algo que tienen los golfistas que juegan bien, pero del que carecen quienes desarrollan aquel día un juego pobre. Por desgracia, conseguir la confianza no es como poner gasolina en el coche. Si estás un poco bajo de confianza, no puedes subírtela llenando tu depósito con una barrita energética en el campo.

Sin embargo, la confianza es algo que se puede aprender, y que se puede mejorar trabajando en ella. En el plano psicológico, dentro del concepto confianza podemos diferenciar varias partes: 1) estar bien preparado; 2) proponerse objetivos realistas; 3) sentirse relajado; 4) utilizar un auto habla positiva; y 5) emplear una memoria imaginativa positiva.

1) ¿Qué hay que entender por estar bien preparado?

Si tú pegas buenos drives con regularidad entrenando en el campo de prácticas, tienes muchas posibilidades de sentirte confiado para pegar buenos golpes con el driver mañana en el campo. Pero si no estás seguro de a qué dirección mandarás la bola cuando estás practicando el drive en el driving range, ten claro que te será muy difícil sentirse seguro cuando estés ahí, de pie, frente al tee del hoyo 1. Como en todos los deportes, la repetida demostración del dominio de las habilidades de un deportista ayuda a este deportista a sentirse seguro de desarrollar dichas habilidades con éxito en una competición.

De este modo, la práctica no solo ayuda al golfista a perfeccionar su técnica, sino que también mejora la confianza en sí mismo. En este sentido aquí cabe añadir que, además del entrenamiento puro y duro, también se debería practicar simulando situaciones reales en el campo y, si tu objetivo es un torneo, reproducir las condiciones propias de la competición.

No te pierdas nuestro próximo tema, que será el de marcarse objetivos realistas.

Fotos: ©LET

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Por REDACCIÓN