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Editorial – Y en España, ¿sabemos que ha pasado en el sector del golf en 2014?
Por MIGUEL ANGEL BUIL
13 Febrero 2015 – Después de revisar la información estadística del artículo ‘Sports Marketing Surveys Inc. revela un aumento del golf del Reino Unido’, uno se alegra de que el golf ‘se mueva’ en el Reino Unido, donde se ha sufrido un descenso del 20% en la masa social de los clubs entre 2004 y 2013, pasando de 882.184 a 707.424 jugadores.
Sin duda puede ser una señal de que se avecinan mejores tiempos y se acerca la revitalización del estancado mercado español. Pero igualmente uno se pregunta, ¿cómo le ha ido al golf en España durante 2014?, ¿siguen las cosas tan mal como antes?, ¿están cambiando las costumbres de juego?, ¿y qué situación tendremos en el futuro?
En nuestro país no hay quien se preocupe seriamente de saber cuántas rondas se juegan en España al año, y cuántas de ellas corresponden a golfistas nacionales y al turismo internacional, y lo dé a conocer. Que yo sepa, aquí no se elaboran estudios de mercado periódicos, y mira que SMS Inc. estudia los mercados de Francia, Alemania, Países Nórdicos… pero no de España.
Según las últimas cifras facilitadas por la RFEG, el descenso licencias de durante 2014 ha sido del 3,7% respecto a 2013. Es decir, hemos pasado de 296.464 (2013) a 285.483 (2014) –a falta del recuento de devoluciones–. Cuántos de estos juegan regularmente también sería interesante saber. Padecemos el quinto decremento anual experimentado en la historia del golf español, que entre 2010 y 2014 ha perdido un 12,5% de los federados.
¿Existe una estrategia o plan para cambiar esta tendencia, y garantizar el futuro de la industria y el deporte del golf en España? En este sentido, se están fomentando acciones muy serias para contrarrestar el mismo efecto en EE.UU. y el Reino Unido. Y aunque aquí también se hacen cosas, no me parecen ni brillantes, ni suficientes. Con la excusa de la crisis, y de que en la sociedad española no está bien visto el golf por su etiqueta de deporte elitista, ¿nos conformamos con quedarnos como estamos?
Parece como si haya que esperar, de brazos cruzados, a que pase la dichosa crisis para que se desencalle el sector del golf en nuestro país. Y cuando emerja de nuevo -aunque nunca llegue a ser lo mismo-, enseguida vendrán los políticos a ponerse la medalla. Sin embargo, no habrá sido por una gestión inteligente ni las ayudas institucionales –el IVA me mata–, cuestiones que brillan por su ausencia, sino por el esfuerzo individual y la convicción personal de los profesionales del sector, que se lo curran día a día en los clubs con sus ofertas y servicios, en el mantenimiento del campo, en la enseñanza del golf, en los fittings y talleres, en la importación y distribución de los productos más modernos, en la venta minorista, en la restauración… Se deberá al esfuerzo de todos y cada uno de los quienes todavía crecen y renuevan trabajando en el golf, adquiriendo nuevos conocimientos para ser mejores profesionales, convencidos de que el golf es un ‘estilo de vida’ que aporta ‘calidad de vida’ a todos los aficionados, y que sumados entre sí configuran el conglomerado del potencial del golf español. Y ese fuerza no proviene de ninguna institución.
La cruda realidad es que la participación sigue en declive en España. Y no lo oculta la RFEG, aunque lo comunica desde su propia óptica e interpretación. Salirse del contexto para analizar las cosas desde fuera cuesta, se sabe, no es fácil. Pero es evidente que el sistema de siempre, el de abonarse a un club de forma tradicional, ya no funciona. El tiempo necesario para jugar 18 hoyos, el precio, el ritmo de juego, los campos lejanos y las actitudes arrogantes… no ayudan a popularizar el golf. Sin embargo en el Reino Unido parece que esto evoluciona, que empieza a rodar por otros derroteros, y si suben las rondas de golf a la vez que desciende el número de socios, será porque la fórmula está cambiando.
Que la gente se enganche al golf ahora depende de otras cosas y hay que conseguirlo de diferentes maneras: Puede ser con campos con opciones para jugar 9 e incluso sólo 6 hoyos en lugar de 18, campos cortos más próximos a los núcleos urbanos, campos con tarifas ajustadas a la necesidad y el momento de cada jugador, potenciando el golf virtual entre amigos en las ciudades, haciendo hoyos de mayor diámetro para reducir el tiempo en el green, popularizando la tecnología existente que hace mucho más fácil el aprender a jugar bien, que uno de la Armada se lleve la medalla de oro olímpica en 2016… y por qué no, montando un reality show de golf con famosos y novatos en hora de máxima audiencia en televisión, lo cual que ya funciona en EE.UU. No sé, hay muchas maneras y posibilidades, pero cuesta tomar decisiones, sobre todo en España, por lo que habrá que estar atentos a ver qué pasa más allá de nuestras fronteras.
Lo primero que vemos es que si en el Reino Unido emerge un grupo de denominados ‘golfistas nómadas’, que están contribuyendo al aumento del número de rondas, dispuestos a jugar cualquier campo que esté a su alcance, aprovechando que el golf es cada vez más accesible para el público en general -en lugar de estar atado a pagar una elevada cuota de socio-, que se aficionan en instalaciones de carácter más urbanas y tecnológicamente preparadas… puede ser el camino. El tiempo lo dirá.
Y vosotros, ¿cómo veis el futuro del golf en España?
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