Majors

The Masters 2025 – Rory McIlroy sufre hasta el play-off para completar su ansiado Grand Slam

14 Abril 2025 – Cuando parecía al borde del colapso, el siguiente momento después de una batalla de titanes se convirtió en la ansiada coronación. El Grand Slam de su carrera golfística había sido un objetivo tan perseguido por Rory McIlroy que, cuando finalmente para conseguir, se vio obligado a alcanzar su límite.

The Masters 2025, en su undécimo intento por completar el Grand Slam con una Chaqueta Verde, durante una de las rondas finales más turbulentas en la larga historia del evento, McIlroy logró unirse a un puñado de leyendas al ganar los cuatro Majors.

Han sido unos 18 hoyos de locos, y no suficientes para decidir el resultado final. No ya frente a Bryson DeChambeau, sino ante Justin Rose, quien gracias a un brillante 66 y a los propios errores del norirlandés, sabotearon su fantástico juego que aumentó las sensaciones contradictorias de los espectadores. El play-off fue corto y, para el campeón y sus seguidores, tremendamente dulce.

En el par 4 del hoyo 18, donde poco antes había sufrido el bogey en el último hoyo que le condenaba al empate a 277 golpes (-11) con el inglés, McIlroy pegó un wedge de 115 metros que aterrizó en una pendiente detrás de la bandera. La bola rodó hasta quedar a metro y medio. Después de que Rose fallara un intento de birdie de 4,5 metros, McIlroy embocó su putt y se dejó caer al suelo, con la carga de una década de intentos, finalmente reemplazada por una oportunidad aprovechada.

McIlroy apretó los brazos y se arrodilló entre lágrimas. La emoción de haber perseverado durante cinco horas de brillantez, errores y años de esfuerzo se liberó como si se le abriera el alma. Luego comenzó la ronda de abrazos para muchos, caddie, familia, amigos…

“Hoy fue una auténtica montaña rusa de emociones”, dijo Rory McIlroy. “Lo que me salió en el último green del desempate fueron al menos 11 años, si no 14, de emoción contenida”.

Con esta gesta, McIlroy, de 35 años, se ha unido a Gene Sarazen, Ben Hogan, Gary Player, Jack Nicklaus y Tiger Woods como jugadores con al menos una victoria en el Masters, el Open USA, el Open Británico y el PGA Championship. La larga búsqueda de McIlroy, en un entorno mediático y cultural muy distintos, para convertirse en el sexto en conseguir todos los títulos más codiciados del golf profesional masculino, ha hecho que su carrera fuera objeto de un seguimiento con lupa, de forma diferente de los anteriores.

El domingo fue un día primaveral, y gracias al birdie de McIlroy en el primer hoyo extra, ese 13 de abril de cielo azul será recordado para siempre como la realización de su mayor sueño golfístico, pero fue un camino sinuoso hacia la victoria.

“Hubo momentos en mi carrera en los que no sabía si llevaría esta prenda tan bonita sobre los hombros”, añadía McIlroy mientras ofrecía su conferencia de prensa ya con su Chaqueta Verde. “No lo puse fácil hoy. Desde luego, no lo puse fácil. Estaba nervioso. Fue uno de los días más difíciles que he tenido en el campo de golf”.

McIlroy comenzó la ronda final con dos golpes de ventaja sobre Bryson DeChambeau, pero esa ventaja duró poco. Hizo un doble bogey en el primer hoyo y quedó igualado, mientras la amplia audiencia alrededor del green se sumía en el silencio. De camino al tee del hoyo 2, recordó que el campeón del Masters 2023, Jon Rahm, se había recuperado de un doble bogey en el primer hoyo en su primera ronda de ese año, y se recuperó para firmar 65 golpes.

McIlroy se levantó rápidamente, con birdies en los hoyos 3 y 4. Un birdie en el 9 le daba una ventaja de cuatro golpes al llegar a los segundos nueve hoyos. Mantuvo esa ventaja, sobre Rose y Ludvig Aberg, al llegar al hoyo 13, tras haber evitado grandes errores al comienzo de los segundos nueve hoyos, que le costaron caro cuando lideraba a falta de nueve hoyos en 2011.

Pero los problemas llegaron en su tercer golpe en el hoyo 13. Desde 90 metros, metió su tercer golpe en la ría de Rae’s Creek e hizo un doble bogey, el cuarto de la semana. Luego, otro bogey en el 14.

Pero McIlroy enderezó el rumbo, una vez más. Un glorioso hook con el hierro 7 desde 190 metros preparó un birdie de dos putts en el 15. En el par 4 del 17, lanzó un golpe de approach con el hierro 8 desde 168 metros. Mientras volaba hacia el green, McIlroy se adelantó y suplicó “¡Go!”. Con cada zancada, hasta que vio su destino, a 60 centímetros del hoyo. El birdie colocó a McIlroy de nuevo en 12 bajo par y en cabeza.

Más adelante, Rose culminaba una impresionante actuación que le permitió hacer birdie en todo el Amen Corner, remontando desde -7 al comenzar el día. “A mitad de la ronda, simplemente llegué al lugar al que uno sueña con ir”, dijo Justin Rose, el lídere de las dos primeras rondas.

“Me sentí muy bien con mi juego, y muy bien mentalmente. Empecé a sentir que me estaba abriendo camino en el torneo. Estaba completamente concentrado”.

Rose embocó un putt de 6 metros en el último hoyo para volver a 11 bajo par. Un par habría sentenciado la victoria para McIlroy, pero su golpe se fue al búnker derecho del green desde 115 metros, y luego falló un putt para par de metro y medio.

De camino a su segundo play-off en el Augusta National, tras haber perdido en el primer hoyo extra contra Sergio García en 2017, Rose, de 44 años, aspiraba a convertirse en el segundo campeón de mayor edad del Masters.

Mientras McIlroy se disponía a repetir el hoyo 18, su caddie, Harry Diamond, le comentó que a principios de semana habrían aprovechado la oportunidad de ganar una Chaqueta Verde en un desempate. Este comentario ayudó a McIlroy a recuperarse de la turbulenta ronda final y el bogey final.

“Hoy pegué muchos golpes de calidad bajo presión, y sentí que me fortalecía cada vez más a medida que avanzaba la ronda”, añadía Justin Rose. “Me sentí muy bien con mi juego, bien con mis emociones, y estoy muy orgulloso de eso”.

Mientras DeChambeau se tambaleaba, con un 75 para empatar en el 5º puesto, fue Rose quien presionó a McIlroy al límite, obligándole a confiar en una reserva de energía que había intentado mantener llena incluso en los momentos difíciles, en busca de una Chaqueta Verde y el Grand Slam.

“Hay que ser el eterno optimista en este juego”, dijo Rory McIlroy. “Lo he estado diciendo hasta la saciedad: ‘De verdad creo que soy mejor jugador ahora que hace 10 años’. Es muy difícil mantener la paciencia. Es muy difícil volver cada año, dar lo mejor de uno mismo y no poder lograrlo. Hoy hubo momentos en los últimos nueve hoy en los que pensé: ‘¿Se me ha escapado otra vez?’. Pero respondí con algunos golpes decisivos cuando los necesité, y estoy muy orgulloso de mí mismo por ello”.

Los momentos difíciles del domingo le hicieron reflexionar. Y Rory McIlroy siguió adelante, con los nervios a flor de piel desde el primer tee, y errores que le encantaría olvidar, hasta lograr la victoria, un triunfo tan sufrido como merecido.

RESULTADOS

Fotos: The Masters

Por REDACCIÓN