19 Julio 2016 – Cierto es que los Juegos Olímpicos reúnen o pretenden reunir a los mejores deportistas del mundo en todas sus disciplinas, en una sede distinta alrededor de los cuatro continentes cada cuatro años.
Cierto es que en sus orígenes (S. XIX) los JJOO de la Era Moderna se basaban en un concepto de amateurismo sustituido ahora por el profesionalismo vigente (S.XXI), sin el cual el deporte no sería el espectáculo que es hoy en día.
Cierto es que antaño los mejores practicaban por el ‘espíritu olímpico’, mientras que ahora los mejores practican por interés, ejerciendo el deporte como un trabajo que les reporta sueldos o premios astronómicos (fútbol, baloncesto, boxeo, Fórmula 1, tenis, golf, ciclismo…).
Cierto es que los JJOO son, desde finales del S.XX, un gigante que se mueve por el negocio de multinacionales, derechos de TV, el crecimiento de ciudades… y del propio Comité Olímpico Internacional (COI), no nos engañemos.
Y cierto es que ante el regreso del golf al programa olímpico unos cuantos de los mejores golfistas del mundo han renunciado a participar porque, en esencia… cuando empezaron a jugar su sueño no era precisamente ser ‘campeones olímpicos’, como sucede en el resto de especialidades olímpicas.
Quiero recordar que pasó algo parecido con el tenis. El deporte de la raqueta tuvo campeones olímpicos desde Atenas 1896 hasta París 1924, y se reencontró en Los Ángeles 1984 como deporte de demostración, con las victorias de unos jovencísimos Stefan Edberg (18 años) y Steffi Graf (15 años). Por fin el tenis se reintrodujo oficialmente en Seúl 1988, donde un Edberg campeón de Wimbledon sólo pudo ser bronce, cayendo en semifinales con el checoslovaco Miloslav Mécir (oro en la final), mientras que la alemana sí que culminaba con su segundo oro.
¿Dónde estaban entonces los primeros del Ranking ATP masculino? A saber, en 1984: 1º) John McEnroe (USA), 2º) Jimmy Connors (USA), 3º) Ivan Lendl (Rep. Checa), 4º) Mats Wilander (Suecia)… y en 1988: 1º) Mats Wilander (Suecia), 2º) Ivan Lendl (Rép. Checa); 3º) Andre Agassi (USA), 4º) Boris Becker (Alemania)… En aquellos años, renunciaron a ser olímpicos.
Ahora con el golf tengo la sensación de que pasa lo mismo. Los Jason Day, Jordan Spieth, Rory McIlroy, Dustin Johnson, Adam Scott, Graeme McDowell, Branden Grace, Hideki Matsuyama o Vijay Singh de turno, sin quererlo, se han visto forzados a renunciar a ser olímpicos porque la International Golf Federation (IGF) les ha asignado unas plazas que no deseaban, y sus respectivos Comités Olímpicos Nacionales se las habrían concedido. Cada uno tendrá sus razones para renunciar y habrá que aceptarlas, sin más. A nadie se le puede obligar si no quiere participar.
Los principales argumentos para NO acudir que deduzco son:
- 1) No hay premios económicos sustanciales en los JJOO, y la recompensa de los CONs no tiene nada que ver con los premios de un Major o los torneos del Tour.
- 2) No hay compromisos de patrocinadores propios que cumplir para ir a los Juegos, donde además la publicidad en indumentaria o equipación de marcas comerciales está muy limitada y controlada por COI, CONs y Comité Organizador.
- 3) A muchos les obligaría a cargar aún más su apretada agenda, repleta de torneos del Tour, Majors, Ryder Cup…
- 4) Imagino que estos tampoco deben tener una gran noción de país o selección, cuando lo que hacen es jugar cada semana por ganar torneos con premios económicos individuales, sin representación de bandera o himno alguno sino de bancos, relojes, agencias, marcas… excepto cuando se trata de la Ryder Cup, claro.
- 5) Y no sé, quizás también por los más estrictos controles antidopaje de los Juegos que podrían deparar sorpresas, ya veremos, o por motivos de seguridad…
Evidentemente, el mosquito del virus Zika no entra entre los principales argumentos sostenibles de estos golfistas, cuando la mayoría de atletas de los demás deportes olímpicos ni se plantean tirar por la borda sus cuatro años de preparación ante una amenaza considerada poco relevante.
En el lado opuesto, quienes vayan a los JJOO de Río 2016 lo harán porque se habrán merecido la plaza, o quizás sustituyendo a las bajas de su país, y si pienso que el golf olímpico no será un fracaso sino un éxito es porque quienes jueguen allí, hombres y mujeres, competirán con ilusión y a su máximo nivel, con la intención de hacerlo lo mejor posible, como sucedió con el tenis en su día, y sólo hay que ver que desde entonces permanece en el programa olímpico. Pero, ¿qué obtendrán por jugar en Río 2016, y qué se perderán los otros por renunciar?
Los principales argumentos para SÍ acudir que deduzco son:
- 1) Representarán a su país dentro de una selección colectiva, y recibirán el ánimo y el reconocimiento de los aficionados olímpicos bajo su bandera.
- 2) Podrán experimentar los desfiles con el equipo de su nación y la vida en la Villa Olímpica, junto a los mejores deportistas del mundo de otras disciplinas y países en un acontecimiento histórico único, que sólo se repite cada cuatro años.
- 3) Aspirarán a ganar una medalla olímpica y escuchar el himno nacional si es de oro, y se enriquecerán con el adjetivo de ‘olímpicos’ de por vida (con más posibilidades de victoria debido a las notables ausencias).
- 4) Entenderán los valores olímpicos más allá de los intereses económicos y contribuirán al ‘Efecto Olímpico’, haciendo llegar el golf a más gente para crear nuevos aficionados.
- 5) Y ¿qué más?, pues podrán sentirse pioneros de la recuperación de un deporte que ya fue olímpico dos siglos atrás, con el estímulo de luchar por conquistar una medalla que representa un honor, en lugar de un cheque con muchos ceros.
Bravo también por las mujeres del Tour, que no han encontrado tantas trabas ante la llamada olímpica. Qué duda cabe de que los primeros golfistas campeones olímpicos del S.XXI pasarán a la historia después de 112 años sin dichos títulos, y si no son golfistas de primera fila, sin duda en el futuro lo serán. Esas grandes estrellas que no acuden a Río, por el motivo que sea, tendrán luego que presentar sus respetos hacia el ‘campeón olímpico’, y aunque piensen que fuera en un torneo descafeinado, se enfrentarán al que a buen seguro será otro de los favoritos de los próximos Majors o torneos del Tour.
Porque cuando todos vean lo que significa ser ‘campeón olímpico’ pasará como con el tenis, que después se han convertido en campeones olímpicos nombres como el de Andre Agassi en Atlanta 1996, Rafa Nadal en Pekín 2008 (con Novak Djokovic bronce), o Andy Murray en Londres 2012 (con la plata de Roger Federer).
El golf tiene asegurada su presencia olímpica cuatro años más, hasta los JJOO de Tokio 2020, y luego ya veremos. ¡Tiempo al tiempo! Pienso que el guión vendrá marcado por el ejemplo del tenis olímpico y, espero no equivocarme, que tendremos golf olímpico para rato.
Desde MyGolfWay.com muchos ánimos y suerte a los golfistas de Río 2016, especialmente a los españoles, ya que todos vivirán un momento emocionante de la historia del golf.






