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PING – La gran demanda de los nuevos G425 fuerza a los directivos a trabajar en primera línea de producción

3 Enero 2021 – La pandemia de Covid-19 ha impactado de lleno en la industria del golf, y algunas compañías fabricantes se han quedado expuestas a curiosas situaciones. Que más gente juegue al golf en el mundo es una gran oportunidad de ventas para las marcas, pero no resulta fácil encajar de golpe una demanda enorme, especialmente cuando se trata del boom que está teniendo la nueva familia de palos G425 de PING, partiendo de su éxito en el Tour en las bolsas de Tyrrell Hatton, Viktor Hovland, Lee Weestwood, Bubba Watson, Joaquín Niemann o Wilco Nienaber, y que mañana 4 de Febrero aterrizan a las tiendas de golf de España y de todo el mundo.

El presidente de la compañía, John K. Solheim, tenía desde hacía tiempo una entrevista concedía a GOLF.com para el sábado pasado, por lo que, dadas las circunstancias, quiso cancelarla. Sin embargo, el periodista Andrew Tursky hizo caso omiso y se presentó en la fábrica de PING, en Phoenix (Arizona), y se llevó una gran sorpresa, que después ha convertido en noticia: el presidente de la compañía y otros ejecutivos… trabajando en primera línea de batalla, montando palos durante el fin de semana, para llegar a tiempo de cumplir con el compromiso de los pedidos.

Con un volumen de demanda de palos G425 superando sus expectativas, y sin suficientes trabajadores de producción para poderlo atender, PING no ha renunciado a su compromiso con las tiendas y los palos a medida. ‘Todos’ los empleados que se ofrecieron voluntarios para hacer horas extra el fin de semana, unos 120, se pusieron a construir palos nuevos a base de montar cabezas, pesos, varillas y grips, siguiendo las rigurosas especificaciones de la marca. Y allí estaban, desde empleados de planta hasta administrativos, ingenieros… incluido el presidente y el vicepresidente de la compañía, John K. Solheim y Andy Solheim, arremangados. No sólo han tenido que hacer horas extra en los EE.UU., también en la sede europea de Gainsborough, en Inglaterra.

Y cada uno en su función, con la formación y certificación adecuadas para mantener el control de calidad propio de la marca. John K. Solheim aseguraba estar capacitado para operar en unos cinco o seis puestos de la línea de producción (cortar varillas, atornillar el contrapeso, loft y lie, poner férulas, sensores Arccos…). Dice que lo encuentra terapéutico, para desconectar de sus deberes del cargo.

“Anoche estuve hablando con la compañía y la verdad es que están en primera línea de batalla. El vicepresidente Andy Solheim, con quien más relación personal tengo, me decía que ‘soy una máquina poniendo los sensores Arccos en los grips’”, comenta David Cambronero, director de PING España.

“No faltó mi ofrecimiento… ya que mis comienzos en PING se remontan a 1996, cuando concluí mis estudios universitarios en USA, y tras un año de prácticas en la compañía el fundador Karsten Solheim me permitió hacer el ciclo completo, pasando por cada departamento de producción”.

“Fue un año muy intenso, desde hacer códigos de color, poner varillas, grips, hasta hacer maderas de un bloque de madera, ya que por entonces todavía se comercializaban nuestras famosas maderas laminadas. Coincidí con el pronunciamiento de la USGA y R&A contrario a la legalidad de nuestras estrías, con el consiguiente ofrecimiento que hicimos extensivo a los usuarios de hierros PING alrededor del mundo, para corregir las estrías en sus palos, y llegaban pallets cargados de hierros cada día… En fin, que la de anoche fue una conversación llena de extraordinarios recuerdos y muy buenas sensaciones parea 2021”, concluye David Cambronero.

Con todo el esfuerzo de estos días, la producción ha aumentado cerca de un 50%. Otra demostración de por qué PING es una compañía muy especial, una gran familia, muy distinto de a lo que estamos acostumbrados a ver en otras empresas de cualquier sector.

Por REDACCIÓN