JUEGO INTERIOR
JUEGO INTERIOR – Cuando el cuerpo del deportista se siente escuchado y respetado, aparece la confianza

15 Mayo 2026 – En el golf – y en realidad en cualquier deporte – la mente intenta sobrevivir a emociones que muchas veces quedan atrapadas en un cuerpo desconectado y olvidado. Para protegernos, la mente crea estrategias constantes para no sentir: controlar, exigir, analizar, anticipar o esconder lo que ocurre dentro.
Toda esa energía emocional contenida acaba acumulándose en un cuerpo al que le pedimos que lo soporte todo. Pero el cuerpo siempre termina hablando. Y cuando lo hace, suele manifestarse en forma de dolor, ansiedad, angustia, bloqueo, agotamiento o incluso depresión.
En el deporte de alto rendimiento esto ocurre constantemente. La mente busca el mejor resultado posible desensibilizando las emociones y exigiendo al cuerpo que responda siempre de manera perfecta, independientemente del cansancio, las molestias o el estado emocional del jugador. Sin embargo, esa lucha interna acaba siendo profundamente desgastante: la mente castiga lo que siente y el deportista termina desconectándose de sí mismo.
Por eso, desde mi experiencia, cualquier intento de transformar la parte mental trabajando únicamente desde la mente suele quedarse corto. Lo primero realmente importante es darse cuenta de que ese ruido mental no aparece porque sí: tiene una función. Muchas veces nos protege de emociones incómodas o dolorosas que no queremos – o no estamos preparados – para sentir.
Ahí es donde el trabajo corporal cobra un valor fundamental. Porque es el cuerpo, desde la experiencia directa, el que puede ayudar a transformar esa mente que vive en modo supervivencia. Cuando el cuerpo se siente escuchado, cuidado y respetado, aparece la confianza. Cuando permitimos sentir el cuerpo, las emociones pueden moverse, expresarse y encontrar un sentido.
El cuerpo guarda información, sensaciones y aprendizajes que la mente no siempre puede explicar. Y precisamente ahí, en esa escucha corporal, es donde muchas veces se producen los cambios más profundos: cambian patrones internos, aparecen nuevas actitudes y el deportista empieza a relacionarse consigo mismo de una manera más sana y libre.
Resulta curioso cómo vivimos atrapados en una mente llena de inseguridades mientras olvidamos la sabiduría natural del cuerpo, que muchas veces solo necesita atención y espacio para expresarse.
De ahí la importancia del desarrollo personal dentro del deporte. No solo para competir mejor, sino para construir una relación más consciente con uno mismo. Porque cuando el cuerpo tiene espacio para sentir, la mente deja poco a poco de luchar y empieza a ordenarse.
Y aunque hoy existen muchas herramientas y mucha información disponible, no siempre es fácil recorrer ese camino solo. La mente tiende a seguir buscando control incluso cuando intenta cambiar. Por eso, en muchos casos, el acompañamiento profesional puede ser clave: alguien que ayude a sostener, comprender y dar sentido a esas emociones y sensaciones que aparecen durante el proceso.
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Por JORDI DÍEZ
Coach de Alto Rendimiento en Golf y PádelTrabaja con jugadores amateurs avanzados y profesionales que buscan rendir bajo presión y competir a su máximo nivel.
“Para competir mejor, hay que jugar más”
Instagram @jordidiezadell
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