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Empresas – Good Good cuestiona a Callaway Golf y abre un nuevo capítulo en la crisis del polémico anuncio

31 Agosto 2026 – Matt Kendrick, CEO de Good Good Golf, asegura que no vio el controvertido vídeo antes de su publicación y cuestiona públicamente la actuación de Callaway Golf, mientras las consecuencias de la crisis llevan a la suspensión definitiva del regreso televisivo de The Big Break en los EE.UU.
La polémica generada por el vídeo promocional de Good Good Golf y Callaway Golf entra en un cuarto capítulo con un cambio significativo en el relato, con una amplia repercusión en la industria del golf norteamericana.
Después de la retirada del anuncio, las disculpas, las consecuencias comerciales, la ruptura de Callaway con Good Good y la retirada de la compañía digital como patrocinador del torneo del PGA Tour en Austin, ahora ha sido el CEO de Good Good, Matt Kendrick, quien ha pasado al contraataque.
La novedad no está ya en volver a discutir el contenido del vídeo, sino en que, por primera vez, la respuesta entre ambas compañías deja de ser paralela. Good Good sigue reconociendo que cometió un grave error, pero Kendrick cuestiona ahora públicamente cómo Callaway gestionó la crisis y el reparto de responsabilidades después de que la marca de material decidiera poner fin inmediato a su relación.

Al mismo tiempo, la evolución de los acontecimientos ha provocado una nueva consecuencia que no estaba confirmada en el capítulo anterior: el regreso de The Big Break, producido junto a Good Good para Golf Channel, ha quedado finalmente fuera de la programación de 2026.
Matt Kendrick asegura que no vio el anuncio antes de publicarse
En sus primeras declaraciones extensas desde que estalló la crisis, Matt Kendrick explicó que no había visto personalmente el controvertido anuncio antes de que fuera publicado.
Según su versión, el contenido pasó por los equipos de marketing correspondientes y fue aprobado dentro de los procesos establecidos por Good Good y Callaway. Kendrick explicó que, como CEO, no revisa individualmente cada una de las publicaciones que realiza la compañía en sus diferentes canales.
La aclaración no pretende, según sus propias declaraciones, negar el error. Good Good continúa reconociendo que el vídeo nunca debió publicarse y que su contenido fue inapropiado. Pero el CEO introduce un matiz que se convierte ahora en una de las claves de esta nueva fase: quién revisó y aprobó finalmente la campaña antes de que llegara al público.

Kendrick ha reconocido también que Good Good ha tomado medidas internas y que las personas del equipo de marketing implicadas en la creación y aprobación del anuncio ya no continúan en esas funciones dentro de la compañía.
De este modo, Good Good intenta demostrar que su respuesta no se limita a las disculpas públicas y que ha iniciado cambios internos después de comprobar que sus propios mecanismos de supervisión no funcionaron como debían.
Good Good reconoce su error, pero cuestiona a Callaway
El giro más relevante de este cuarto capítulo llegó con los mensajes publicados por Matt Kendrick en la red social X.
El CEO de Good Good lanzó una crítica directa contra Callaway después de que la compañía de material anunciara la ruptura de su relación y una aportación de un millón de dólares para apoyar a organizaciones dedicadas a prevenir la violencia contra las mujeres y ayudar a las supervivientes.
Kendrick sostiene que Callaway pidió a Good Good la creación del anuncio, que posteriormente lo aprobó y que, cuando surgió la polémica, pidió a Good Good que asumiera la responsabilidad antes de poner fin a la relación. Además, describió la posterior actuación de la compañía como una “ofensiva mediática coordinada”.

Se trata de la primera ocasión en la que el conflicto se traslada abiertamente al terreno público entre ambas empresas.
Hasta ahora, Callaway había reconocido su parte de responsabilidad. Su CEO, Chip Brewer, admitió en un primer comunicado que, aunque el vídeo había sido producido por Good Good, Callaway lo había aprobado antes de su publicación, y que esa aprobación nunca debería haberse producido.
Sin embargo, la ruptura posterior y las nuevas declaraciones de Kendrick han abierto una diferencia clara entre las posiciones de ambas partes. Good Good no niega su responsabilidad en la creación y publicación de la campaña, pero su CEO considera que Callaway no puede presentar el episodio como si la responsabilidad hubiera recaído exclusivamente sobre su socio.
Entre las novedades concretas de los últimos días está también la reorganización interna de Good Good. Kendrick ha confirmado que la compañía ha apartado a las personas responsables del equipo de marketing implicadas en el anuncio, dentro de una revisión más amplia de sus procesos de creación y aprobación de contenidos.

Esta medida representa una diferencia respecto a las primeras jornadas de la polémica, cuando la respuesta se centró fundamentalmente en la retirada del vídeo y las disculpas públicas.
Ahora Good Good intenta reconstruir su respuesta sobre decisiones internas concretas, con el objetivo de demostrar que el episodio ha obligado a revisar su estructura y los mecanismos que permitieron que un contenido de este tipo llegara a publicarse.
El reto para la compañía será recuperar la confianza perdida. Good Good había conseguido construir en pocos años una posición singular dentro de la industria del golf, combinando su enorme presencia en YouTube y las redes sociales con acuerdos comerciales, productos propios y una creciente integración en el golf profesional.
La crisis ha puesto en cuestión esa expansión y ha obligado a la empresa a revisar cómo gestiona una estructura que ya supera claramente la dimensión de un simple grupo de creadores de contenido. Mientras, Callaway no ha pronunciado respuesta pública a las nuevas acusaciones.
The Big Break, de un aplazamiento a quedar fuera de 2026
La otra gran novedad de esta cuarta entrega está en la televisión.
Cuando estalló la polémica, Golf Channel anunció inicialmente el aplazamiento del estreno de The Big Break x Good Good. Sin embargo, la situación ha evolucionado y la temporada de regreso del histórico formato ha quedado finalmente apartada de la programación de 2026.

La retirada de Good Good como patrocinador del torneo del PGA Tour de Austin ha sido determinante. El ganador del programa debía recibir una plaza relacionada con el evento que inicialmente llevaba el nombre de Good Good, por lo que la salida de la compañía del patrocinio alteró uno de los elementos fundamentales sobre los que se había construido el formato.
El resultado es una consecuencia especialmente llamativa de la crisis: un problema originado por una campaña publicitaria ha terminado afectando también a una producción televisiva completa.
The Big Break estaba llamado a regresar después de más de una década de ausencia, con Good Good como uno de sus socios visibles y como parte de una estrategia para conectar el formato con una nueva generación de aficionados. Ese proyecto deberá ahora esperar, con la previsión de que el programa pueda regresar en 2027 bajo una nueva configuración.
De una campaña polémica a una crisis empresarial abierta
La evolución de esta historia permite observar con mayor claridad cómo ha cambiado la naturaleza de la crisis. El primer capítulo fue el vídeo y la reacción inmediata. El segundo, las disculpas y las primeras consecuencias. El tercero, la ruptura entre Callaway y Good Good, y la renuncia al patrocinio del torneo del PGA Tour.
Ahora, en esta cuarta fase, la historia ha dado un nuevo giro: Good Good ya no se limita a pedir disculpas, sino que cuestiona públicamente cómo Callaway gestionó la crisis y cuál fue la responsabilidad real de cada parte.
No se trata todavía de una guerra empresarial abierta en términos formales, pero sí de un evidente conflicto público entre dos compañías que hasta hace pocos días mantenían una estrecha colaboración comercial.
Mientras Callaway intenta cerrar el episodio reforzando sus procesos internos y poniendo fin a la relación, Good Good debe afrontar la pérdida de uno de sus principales socios y las consecuencias que la polémica ha tenido sobre sus proyectos, su estructura interna y su presencia dentro del ecosistema del golf profesional.
Lo que comenzó como un vídeo para promocionar un driver se ha convertido, cuatro capítulos después, en una crisis empresarial de largo alcance. Y la última novedad demuestra que la historia todavía no está completamente cerrada: ahora también existe una disputa pública sobre quién fue responsable de que aquel anuncio llegara a ver la luz.






