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Golf y Vino en España – La Barcelona Wine Week 2026, fuente de inspiración para un maridaje natural de éxito

4 Febrero 2026 – El ‘golf y vino’ en España es un cruce de caminos con enorme potencial turístico. Pasear por los pasillos de la feria Barcelona Wine Week 2026, este mes de febrero en Fira de Barcelona, nos ha permitido tomar conciencia de la dimensión que tiene la industria del vino en España, y de su peso en el mundo del golf.

El salón ha reunido más de 1.350 bodegas, un 5% más que en 2025, con 90 D.O. y sellos de calidad, consolidándose como evento estratégico para ampliar mercados, reforzar visibilidad y generar nuevas oportunidades comerciales.

Allí han estado Gramona, Juvé & Camps, Eguren Ugarte, Arizcuren, Bertha, Llopart, Vallformosa, Williams & Humber, Bell Cros… como algunas de las marcas que nuestro subconsciente retiene en relación a los campos, circuitos y torneos que aparecen en nuestras crónicas de golf.

A menudo, los premios y regalos en los torneos de golf adoptan la forma de botellas de buen vino o cava. Van más allá del típico palo o bolsa de golf, lo cual es, para las bodegas, una forma de promocionar su marca; y para los ganadores, una experiencia a disfrutar en familia o con amigos, y que se recuerda mucho más que un material deportivo.

La Barcelona Wine Week 2026 también ha reforzado la percepción del valor económico y cultural del vino en España, desde su presencia en hoteles, restaurantes y rutas enoturísticas, hasta su conexión con el golf y otras experiencias paralelas que llegan al consumidor final.

Recorrer las bodegas de Marqués de Riscal en Elciego, Ysios y Eguren Ugarte en Laguardia (Rioja Alavesa); Bodegas Franco-Españolas en Logroño (La Rioja); Martín Codax en Rías Baixas; González Byass en Jerez, Codorníu en Sant Sadurní d’Anoia (Penedés); o El Grifo y Stratvs en La Geria (Lanzarote), son recuerdos imborrables, que me demuestran que golf y vino son placeres combinables y complementarios.

Otro punto en común destacable de la visita a la feria ha sido descubrir que la preocupación por la sostenibilidad es compartida entre ambas industrias, la del vino y la del golf.

Y puede que no todos los enoturistas practiquen golf, pero muchos golfistas sí disfrutan del vino. Las rutas del golf y las del vino se superponen naturalmente, amplificando su disfrute al salir del campo, ya sea en el hotel, en el restaurante de la casaclub, en un restaurante gastronómico, o en un bar de pinchos o tapas.

España es, por méritos propios, una potencia mundial tanto en turismo de golf como en enoturismo. Sin embargo, ambos universos han caminado históricamente por carriles paralelos.

Ahora, desde una perspectiva transversal, la oportunidad está en cruzarlos: aprovechar la estructura asociativa del golf español y la riqueza de sus denominaciones de origen para crear productos combinados que atraigan al viajero de alto valor añadido.

El cruce de mapas de las asociaciones de campos de golf con los territorios vitivinícolas en España, ya nos sugieren actualmente tres bloques claramente definidos, con destinos que valoramos según su potencial de cara a desarrollar experiencias de “golf y vino”.

BLOQUE 1: La Rioja, Rioja Alavesa, Costa Brava, Costa Daurada, Andalucía Occidental, Barcelona y Mallorca

Estos territorios muestran una coincidencia casi perfecta entre oferta de golf, tradición vinícola, infraestructura turística y accesibilidad internacional. La Rioja lidera con Golf y Vino La Rioja, conectando la DOCa Rioja con campos como Logroño, Rioja Alta, Izki o Sojuela y una red de bodegas y hoteles de prestigio mundial (potencial 10/10).

En Cataluña destacan la Costa Brava y la DO Empordà, donde resorts como Camiral o Peralada Golf conviven con un potente tejido de bodegas y una imagen internacional consolidada, reforzada por la futura Ryder Cup 2031 (potencial 9/10).

La Costa Daurada, abanderada por INFINITUM Resort, se conecta con las DO Priorat y Montsant, ofreciendo un equilibrio perfecto entre golf vacacional y vinos de culto a menos de una hora de distancia (potencial 9/10).

En Andalucía occidental, los campos de Cádiz y Huelva se combinan con la DO Jerez, conformando el binomio Sherry & Golf, atractivo para el mercado internacional (potencial 9/10).

Barcelona demuestra cómo el golf se integra con la tradición vitivinícola local, cruzando DO Penedès, DO Cava y DO Alella con campos como el Club de Golf Barcelona, Golf Vallromanes o el RCG El Prat, permitiendo al viajero jugar rodeado de viñedos y disfrutar de catas y experiencias gastronómicas (potencial 8,5/10).

Completa este grupo Mallorca, con los campos asociados a Mallorca Golf Island y Golf East Mallorca, y las denominaciones locales VT Mallorca, Binissalem y Pla i Llevant, en un entorno ideal para turistas centroeuropeos (potencial 8,5/10).

BLOQUE 2: Costa Blanca, Región de Murcia y Madrid

Estos destinos cuentan con gran capacidad de desarrollo, aunque aún falta integración efectiva entre golf y vino. En la Costa Blanca, los campos asociados a la Comunitat Valenciana conviven con la DOP Alicante, pero el vino no ocupa un papel central en la narrativa turística (potencial 7,5/10).

En la Región de Murcia, resorts como La Manga o Mar Menor se encuentran cerca de las DO Jumilla, Yecla y Bullas, pero aún no se han estructurado como producto conjunto (potencial 7/10).

Y Madrid, con una asociación de campos muy activa y la DO Vinos de Madrid, ofrece una interesante oportunidad para escapadas corporativas y turismo MICE más que para estancias vacacionales (potencial 7/10).

BLOQUE 3: Castilla y León, Galicia, País Vasco, Aragón y Canarias

En Castilla y León, la combinación de campos de golf con las DO Ribera del Duero, Rueda, Toro o Bierzo ofrece un potencial enorme para crear productos de primer nivel (potencial 8/10).

Galicia, con campos estratégicos y DO Rías Baixas, Ribeiro o Ribeira Sacra, se presenta como un destino atlántico con alto componente gastronómico (potencial 7,5/10).

El País Vasco combina campos locales con el Txakoli, la sidra y la cercanía de Rioja Alavesa, un triángulo ideal para mercados internacionales (potencial 8/10).

Aragón, con la DO Calatayud y campos de Zaragoza, sigue emergiendo (potencial 6,5/10); mientras que Canariasconecta golf y vinos singulares de la DOP Lanzarote (potencial 7/10).

Nuestro análisis nos permite establecer un ranking de destinos según su capacidad para ofrecer el producto de ‘golf y vino’ el turista de golf, situando en el nivel más alto La Rioja, y a continuación Costa Brava–Empordà, Costa Daurada–Priorat/Montsant, Cádiz/Jerez, Barcelona  y Mallorca.

España tiene todos los ingredientes para convertirse en una referencia mundial del binomio golf y vino; solo falta conectar ambos mundos y transformar esta coincidencia geográfica en auténticas experiencias de viaje.

Con todo ello, ¿por qué no proliferan más programas y paquetes que combinen jugar al golf y visitas a bodegas con catas o tastings? Una ronda de golf por la mañana, seguida de visita a bodega y degustación por la tarde en tu próxima escapada de golf, ¡suena bien!

Debería ser un estándar en cualquier paquete que ofrezcan los turoperadores de golf, nacionales e internacionales, en España.

Más ‘golf y vino’, por favor.

Apostemos ahora… y brindemos por ello.

Por MIGUEL ANGEL BUIL