Golf y Motor
Editorial – Del circuito al campo: cuando las marcas del motor prueban suerte en la industria del golf

24 Abril 2026 – El reciente anuncio del lanzamiento de McLaren Golf por parte de McLaren, oficialmente el próximo 29 de abril, vuelve a poner sobre la mesa una idea que ha aparecido varias veces a lo largo del tiempo en la industria a lo largo de los años: el interés de las marcas de automoción – especialmente las vinculadas a la Fórmula 1 y al universo del lujo – por trasladar su prestigio tecnológico al mundo del golf.

No es la primera vez que sucede. A lo largo de las últimas décadas, varias compañías del motor han explorado el desarrollo o la comercialización de equipamiento de golf premium, normalmente como extensión de marca hacia un público que comparte valores como la precisión, la ingeniería o el alto rendimiento.
Williams: ingeniería de F1 aplicada al golf
Uno de los intentos más claros fue el del equipo británico Williams F1 Team, que hace unos años impulsó la marca Williams Golf con una gama completa de drivers, maderas, híbridos, hierros y putters. La propuesta se apoyaba en el discurso tecnológico del equipo de Fórmula 1, aplicando conceptos de aerodinámica y materiales avanzados al diseño de palos. El proyecto generó una notable expectación inicial dentro del sector, aunque su presencia en el mercado terminó siendo relativamente limitada.
Mercedes-AMG: el golf como extensión de marca premium
Otro ejemplo fue el de Mercedes-AMG, que lanzó una colección de palos de golf inspirada en su identidad deportiva y en la ingeniería asociada al equipo Mercedes-AMG Petronas Formula One Team. Drivers, hierros y wedges con estética tecnológica que buscaban trasladar al campo de golf el universo del alto rendimiento que caracteriza a la marca alemana.
Red Bull Racing: potentes colaboraciones
En el caso más reciente de Oracle Red Bull Racing, el acercamiento al golf ha llegado principalmente a través de colaboraciones con fabricantes del sector, como TaylorMade Golf. Estas iniciativas han dado lugar a ediciones limitadas de equipamiento y accesorios inspirados en el equipo de Fórmula 1, más orientadas al marketing y al lifestyle que al desarrollo de una línea propia de palos.
Lamborghini: exclusividad y diseño
Recordamos que la marca italiana Lamborghini también ha explorado el territorio del golf a través de sets y accesorios premium, hace muchos años como marca propia, y en los últimos años en colaboración con fabricantes especializados como Honma. En su caso, el enfoque estuvo claramente orientado al lujo y al diseño, trasladando la estética agresiva y exclusiva de sus superdeportivos a productos destinados a un público muy selecto.
Porsche: el enfoque del lifestyle deportivo
Algo similar sucede con Porsche, que a través de su división Porsche Design lanzó diferentes colecciones de productos de golf, incluyendo bolsas, accesorios e incluso algunos palos en ediciones especiales. En este caso, el golf se presenta como parte del estilo de vida asociado a la marca, más que como una apuesta industrial dentro del mercado del equipamiento.
Ferrari: lujo y merchandising de alto nivel
Por su parte, Ferrari ha coqueteado con el golf mediante sets exclusivos y accesorios de gama alta que trasladan al campo la identidad visual del fabricante italiano, siendo el driver de Cobra Golf una de las piezas más recordadas. Como ocurre con otras marcas del automóvil de lujo, el objetivo era reforzar la imagen de marca y ofrecer productos distintivos a sus seguidores y clientes.
McLaren: el nuevo protagonista en la apuesta
Ahora es el turno de McLaren, que ha anunciado el lanzamiento de McLaren Golf, un proyecto que promete trasladar su ADN de ingeniería y rendimiento – compartido entre McLaren Racing y McLaren Automotive – al equipamiento de golf. Con la incorporación de prestigiosos ejecutivos procedentes de la industria, como Neil Howie, la iniciativa aspira a establecer nuevos estándares en precisión y diseño.
¿Imagen de marca o nuevo negocio?
Puesto en perspectiva, la presencia de marcas del motor en el golf suele responder, en nuestra opinión, más a estrategias de imagen y posicionamiento que a la voluntad de construir un gran negocio dentro de la industria alrededor del equipamiento. El golf comparte con el automovilismo valores como la tecnología, el rendimiento, la precisión y la exclusividad, lo que lo convierte en un territorio natural para extender la identidad de marca.
Sin embargo, competir en el mercado de palos de golf – dominado por fabricantes especializados y fuertemente establecidos con décadas de experiencia en I+D – no parece fácil. Por eso, muchas de estas iniciativas han tenido un recorrido limitado o se han mantenido en el terreno del producto premium, las series especiales o las ediciones limitadas.
La incógnita ahora es si McLaren Golf conseguirá llevar su proyecto un paso más allá o si seguirá el mismo camino que otras incursiones del mundo del motor en el golf: proyectos interesantes desde el punto de vista de marca, pero con un papel más simbólico y de llamar la atención, que de integración estructural dentro de la industria del golf.









