25 Mayo 2012 – En el contexto de crisis actual, cuando la tasa de paro en España supera el 24% (5,6 millones de personas, y esperamos que este número ya no ascienda más), sobra decir que el sector del golf está afectado. Lo importante quizá sea saber cómo está cambiando el golf en España.
¿Qué hacen los que se han quedado sin trabajo o han visto reducidos sus honorarios? Naturalmente, reducir gastos. Un estudio realizado por la consultora KPMG señala que el número de golfistas en Europa ha disminuido por primera vez en 2011 después de más de 20 años de crecimiento, y en el último informe de la RFEG se ha registrado una caída de casi 20.000 licencias (abril 2012) respecto al año pasado.
Como consecuencia de la crisis la mayoría de campos españoles han sufrido un descenso en su actividad comercial, las tiendas de golf venden menos y los circuitos amateurs registran menos jugadores y organizan menos torneos. Si en tiempos más benignos los aficionados eran asiduos de varios circuitos y se apuntaban con frecuencia a los torneos de clubes, ahora son más exigentes, se estudian el precio del green fee y escogen los circuitos que ofrezcan campos interesantes y buenas condiciones y servicios, o simplemente se apuntan a los más cercanos para ahorrar gastos de desplazamiento.
El golfista español actual ya no juega el torneo de turno todos los fines de semana, porque es más consciente de su economía y por tanto más selectivo en la toma de decisiones. Ahora la fidelidad a un campo o a un circuito se ha diluido, ya que prevalece la mejor relación calidad/precio. Lo primero puede seguir siendo jugar un buen campo, pero factores al alza que cada vez cuentan más son los premios, el catering, el sorteo de regalos, y por descontado, el ambiente.
Y a los campos (unos pocos se han visto obligados a cerrar) no les ha quedado más remedio que aceptar tener menos jugadores y vender menos green fees, lo que se traduce en tener menos ingresos. El año pasado ya asumieron el ajuste del green fee (en 2011 los tour-operadores bajaron el precio un promedio del 10% al 20% en los programas de vacaciones de golf en España) para seguir atrayendo jugadores, o aumentar el número para mantener, sino ver descender lo mínimo posible, su volumen de facturación.
Los clubes de golf necesitan afrontar de forma proactiva y eficaz la actual situación económica con el fin de retener a sus clientes y atraer nuevos golfistas. Los propietarios de los campos se tienen que involucrar más, replantearse el modelo de negocio si hace falta, porque si sólo disponen de la venta de green fees, ya tienen problemas para sobrevivir manteniendo el campo y pagando sueldos e impuestos. Hay que buscar nuevas fórmulas e iniciativas, ponerle imaginación (p.e. lo del “golf y cochinillo” tiene tirón), introducir programas para júniors y familias, paquetes promocionales de precios más populares e invertir en mejorar su marketing. Muchos de ellos no están aprovechando las oportunidades que ofrece el marketing online (Facebook, Twitter, etc.). No se dan cuenta de que los contenidos en redes sociales son el nuevo marketing social de los campos de golf. Además, hay que incentivar y beneficiar a los jugadores para mantener sus ganas de seguir disfrutando del golf, y demostrarles que el green fee y los servicios que reciben a cambio de la inversión de su dinero les ha valido la pena.
Miguel Angel Buil, Editor de MyGolfWay.com
En resumen, quien trabaje más y mejor suavizará en mayor medida los efectos del duro trámite de la crisis. A sabiendas de que cuando haya pasado lo peor, nada será igual que antes. Porque todos estos cambios han venido para quedarse, tanto a nivel económico como social, también en el sector del golf español.
Ante esta nueva realidad, qué se le puede pedir al golfista español sino tan sólo… que no arroje la toalla… que no renuncie a su deporte favorito… que siga jugando… por lo menos ¡cuando pueda!