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GROW – Discalculia, memoria y hándicap infantil: una reflexión necesaria, ¡especialmente en golf!

27 Febrero 2026 – En el golf infantil español existe una conversación pendiente. Y no es solo sobre técnica, sino sobre desarrollo cognitivo, equidad competitiva y protección del menor.

No todos los niños procesan la información numérica de la misma manera. Algunos presentan dificultades de memoria de trabajo; otros pueden tener discalculia, un trastorno del aprendizaje que afecta a la comprensión y manipulación de números. En un deporte como el golf – donde contar golpes, sumar parciales y registrar resultados forma parte del juego -, esta realidad importa.

En categorías como prebenjamín y benjamín (menores de 10 años), todavía estamos ante cerebros en pleno desarrollo. En algunos casos aislados existen conductas inapropiadas; pero en muchos otros, los errores en las tarjetas no responden a mala fe, sino a limitaciones cognitivas propias de la edad o a dificultades específicas. Hay niños que se anotan menos golpes de los realizados; otros, incluso más. No siempre es trampa. A veces es memoria. A veces es procesamiento numérico.

Por ello, en competiciones oficiales debería garantizarse que los menores vayan acompañados por un adulto que, como mínimo, actúe como marcador. No se trata de fiscalizar, sino de proteger la integridad competitiva y el desarrollo del niño.

Existe, además, otra problemática estructural: la diferencia entre quienes juegan regularmente pruebas federativas, y quienes no. Aquellos que no compiten en circuitos oficiales pueden obtener hándicaps llamativamente bajos sin un control homogéneo de resultados. Esto genera desigualdad en procesos de selección y representación de clubes.

En este sentido, la Real Federación Española de Golf debería reforzar y potenciar el uso del hándicap SACE como referencia prioritaria en categorías infantiles. El sistema SACE, al construirse a partir de resultados en distintos campos y condiciones variables, ofrece una aproximación más real al nivel competitivo del jugador, y un mayor control en la validación de resultados.

Sería razonable, además, incentivar a los clubes a priorizar el hándicap SACE frente al hándicap mundial en la elección de jugadores para representarles en competiciones como el Interclubs infantil de España o eventos regionales de relevancia.

Si queremos proteger el desarrollo del golf base, debemos entender que el rendimiento infantil no es solo técnico. Es cognitivo, madurativo y contextual. Ajustar los mecanismos de control y selección no es endurecer el sistema; es hacerlo más justo.

El futuro del golf español empieza en cómo acompañamos a nuestros menores hoy.

Por Francesc Alcaraz Gallego
Golf Coach, Founder & CEO de GROW
Contacto: tel. (+34) 634 916 464
Web: www.cognitivegrowth.pro

Por REDACCIÓN