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Arnold Palmer – Retrospectiva de una vida estrechamente unida a la industria del golf

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27 Septiembre 2016 – Al tristemente fallecido Arnold Palmer, estrella de masas en el golf los años 60, muchos de nosotros posiblemente no le vimos jugar, pero cuando crecimos supimos de la importancia de ‘The King’. Si eres un veterano del golf, posiblemente también le recordarás por haber caído en tus manos palos y bolas de golf con el logotipo del paraguas y la firma de Arnold Palmer, de la marca de su club Bay Hill, o de su línea de mujer con el nombre de Nancy López. Además de haber escrito parte de la historia de los Majors y del PGA Tour, y de todo el legado de sus empresas, aquí queremos hacer honor a su huella en la industria del golf.

Le encantaba retocar sus palos

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Arnold Palmer empezó a jugar a la edad de 11 años, llegando a ganar el torneo de caddies de su club, el Latrobe Country Club, en cinco ocasiones. Con las calles del club como su laboratorio, el joven Arnie comenzó a experimentar con los palos de la mano de sus padres. Entre ellos estaban un driver Walter Hagen, un brassie Patty Berg y los blade puros Wilson Top Notch. A pesar de que su golpe favorito era siempre el draw, le gustaba aprender a pegar y mover la bola de manera diferente para moldear el golpe. De hecho, solía recordar: «Me obsesioné con la idea de practicar». Aparte de tratar de perfeccionar su swing y su putting, quizás sólo una cosa se mantuvo tan fuerte como esa obsesión a lo largo de su carrera, el retocar y crear los palos en su taller.

Un almacén con más de 10.000 palos de golf

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Cuando Arnie comenzó a trabajar de jovencito en su campo, el Latrobe Country Club, no solía tener suficiente dinero para comprarse palos nuevos, y mucho menos los modelos exactos que quería. En lugar de ello, estaba constantemente retocando sus palos para conseguir la «sensación» que buscaba. Pero con el consejo que su padre, Deke, le dio acerca de su swing después de hacerse profesional, la interminable búsqueda del palo perfecto parecía contradictorio. Su padre le dijo que la manera más rápida de estar al nivel era haciendo cambios en su swing, y no en los palos.

Mientras Arnie se aferró a esa advertencia, nunca se resistió a la idea de estar constantemente probando nuevos tipos de palos. Palmer incluso ganó torneos jugando sets de palos diferentes cada día del evento. Para él, todo tenía que ver con cómo se siente un palo en tus manos ese día en particular, y no en como había jugado el día anterior. El compromiso de Arnold Palmer en poner los palos a prueba era enorme.

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Sus empresas fabricaron palos con su nombre, diseños fáciles de jugar que ayudaron a popularizar el golf de finales del siglo pasado. Desde maderas de madera de sus principios en los años 60, hasta sus drivers de titanio al principio del Siglo XXI.

En su colección privada de palos se contabilizan más de 10.000, siendo una de los mayores del mundo. Debido a que la colección seguía creciendo con el paso de los años, el espacio disponible en su taller había completado su capacidad. Así que al final mantenía alrededor de 2.000 putters, sin contarde los palos en los que estaba trabajando. El resto de la colección permanece en un almacén en Latrobe, y no sólo compalos antiguos.

Embajador de Callaway Golf

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A pesar de su veteranía, seguía queriendo cumplir con las exigencias de sus especificaciones. Ese empeño le llevó a convertirse en embajador de Callaway Golf en el año 2000. Arnie empezó a personalizar exclusivamente palos Callaway en su taller. Y en 2004 recibió un sentido homenaje de la compañía por su 50º participación en el Masters, Major que había ganado en los años 1958, 1960 1962 y 1964, con una medalla y una colección de bolas conmemorativas.

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Y por ejemplo, después de probar un nuevo modelo de driver Callaway de la gama, regresaba a su taller y experimentaba con diferentes combinaciones, construyendo a veces más de 20 palos con diferentes configuraciones de varilla, longitud, lofts y tamaño de grip. Sus gustos podían cambiar después de cualquier ronda o cubo de bolas en el campo de prácticas.

El taller de Arnold Palmer, anexo a su oficina de Latrobe, se equipó con la mayoría de las mismas herramientas y materiales que la planta de fabricación de Callaway. Aquí era donde sus caddies venían para ajustar el loft de un palo, moviéndolo unos pocos grados, cambiar a una varilla más firme, o crear un nuevo set de palos desde cero. Y como Arnie estaba tan preocupado con el feeling deln palo en las manos, a menudo se cambiaba de grip de un día para otro. Los de cuero de Lamkin Grips eran los que más encantaban, y fácilmente los renovaba a su gusto personal.

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Su obsesión por el palo perfecto no ha sido sólo una búsqueda sin fin, sino uno de los trabajos que Arnold Palmer más amaba. Nuestra más sentida admiración por este polifacético maestro y protagonista del desarrollo de la industria del golf.

Por MIGUEL ANGEL BUIL