Juega un Mejor Golf
Titleist – Las claves de Cameron Young con el driver GTS3: precisión, rutina y un swing no forzado

Cameron Young comparte con Iona Stephen los secretos de su juego con el driver y demuestra que pegar más fuerte no siempre significa buscar más velocidad. Para el jugador amateur, su mensaje resulta especialmente interesante: encontrar un patrón repetible, cuidar el alineamiento y entender el movimiento antes que intentar imitar posiciones concretas.
29 Septiembre 2026 – Cameron Young es uno de esos jugadores cuya relación con el driver llama inmediatamente la atención. Su velocidad de bola puede acercarse a los 180mph (290 km/h) y, en una de las demostraciones del vídeo de Titleist, alcanza 179,5mph, con 286 metros de vuelo y 315m de distancia total. Pero lo más interesante de su conversación con Iona Stephen, embajadora y colaboradora de Titleist, no son tanto esas cifras como la forma en que Young ha construido su patrón de juego desde el tee.
El estadounidense explica que el driver es una de las partes más fuertes de su juego, junto con el putting, y que durante los últimos años ha buscado ganar precisión. Reconoce que actualmente quizá no pega tan lejos como antes, pero siente que coge la calle con mayor regularidad. La clave, según explica, no ha sido necesariamente cambiar la forma del golpe, sino adquirir más disciplina para jugar el mismo patrón una y otra vez.
Ese patrón tiene nombre: pequeño push draw. Young apunta prácticamente recto y busca que la bola salga ligeramente por la derecha para después regresar suavemente hacia el objetivo. Una idea sencilla, pero con una aplicación muy importante para el amateur: en lugar de intentar dominar todos los tipos de golpe, puede resultar más eficiente conocer una forma de vuelo fiable y construir el juego alrededor de ella.
La pausa en lo alto del backswing
Uno de los rasgos más reconocibles del swing de Young es la llamativa pausa que parece producirse en lo alto del backswing. Sin embargo, el propio jugador aclara que nunca fue un ejercicio específico ni algo que intentara incorporar deliberadamente. Se desarrolló progresivamente a medida que fue modificando su swing.
Incluso explica que parte de esa pausa es una ilusión visual producida por la flexión de su brazo. Lo más revelador es que él prácticamente no la siente. De hecho, afirma que si empieza a notar conscientemente la pausa, probablemente algo no está funcionando correctamente.
Es una conclusión especialmente interesante para el amateur: una característica visible del swing de un jugador profesional no tiene por qué convertirse en un movimiento que haya que copiar. Young ha llegado a ella como consecuencia de su propio proceso técnico; no la utiliza como una receta.
Velocidad sin obsesionarse con la velocidad
Durante la conversación también aparece una cuestión recurrente entre los jugadores aficionados: cómo generar velocidad. Young reconoce que recientemente ha comprendido que una salida rápida del movimiento puede producir también mayor velocidad de swing, aunque todavía no lo ha practicado lo suficiente como para incorporarlo de forma habitual.
Su reflexión vuelve a alejarse de la idea de buscar una única clave mágica. La velocidad aparece como consecuencia de una secuencia de movimiento eficiente, no necesariamente de intentar pegar cada drive con más fuerza.

El setup: su verdadera batalla
Probablemente la parte más aprovechable del vídeo para el amateur está en el proceso de colocación de Young. El jugador utiliza una referencia de alineamiento en el campo de prácticas y, en el recorrido, comienza detrás de la bola, directamente en la línea del objetivo.
Después coloca primero el pie izquierdo y trabaja conscientemente para compensar una tendencia natural: cerrar los pies y abrir los hombros. Por ello, busca abrir caderas y rodillas mientras lleva los hombros hacia una posición más cuadrada.
Young reconoce que necesita estar constantemente corrigiendo esta tendencia. Incluso después de haber jugado muy poco durante dos meses y medio, explica que buena parte de su trabajo se ha centrado en el setup. Y, pese a ser uno de los mejores jugadores del mundo, sigue considerándolo una batalla constante.
Para el amateur, el aprendizaje es directo: antes de buscar cambios complejos en el swing, conviene comprobar si el cuerpo está realmente alineado con el objetivo. Una rutina de colocación repetible puede ser mucho más útil que acumular pensamientos técnicos durante el swing.
El mito del lag
Otro de los conceptos que Young aborda es el lag, una de las grandes obsesiones del golf amateur. Su opinión es clara: el lag no debería ser algo que el jugador intente crear artificialmente doblando o reteniendo el ángulo de las muñecas.
Según Young, es más bien una consecuencia de otras fuerzas que intervienen durante la bajada, especialmente de la tensión generada desde el lado izquierdo. Intentar mantener deliberadamente el palo retrasado puede provocar que este se quede atrapado detrás del cuerpo y genere problemas en el impacto.
La conclusión que deja Cameron Young es sencilla y poderosa: no se trata de copiar su pausa, perseguir sus 180mph de velocidad de bola ni intentar fabricar su lag. Su verdadero secreto parece estar en algo mucho menos espectacular: conocer su tendencia, construir un setup que la compense, elegir un único patrón de vuelo y repetirlo con disciplina.
En otras palabras, el mejor aprendizaje del vídeo de Titleist no está en imitar el swing de Cameron Young, sino en entender la filosofía que hay detrás de él: menos búsqueda de movimientos perfectos, y más construcción de un golpe que el jugador pueda repetir bajo presión.