Campos y resorts

PING – Bernardus Golf, el escenario que se prepara para una Solheim Cup 2026 muy especial

20 Agosto 2026 – El ‘inside’ de la sede neerlandesa, producido por GMS Agency para PING Golf Europe, descubre un campo integrado en la naturaleza, unas instalaciones de primer nivel y un recorrido que promete emoción hasta el último golpe.

Bernardus Golf se prepara para convertirse en el centro del golf femenino mundial el próximo mes de septiembre. Con motivo de la Solheim Cup 2026, los estudios de GMS, para su cliente PING Golf Europe y en colaboración con su cliente de GMS Destinations Bernardus Golf & Wine, han producido el first look del destino, protagonizado por la embajadora de PING Hannah Holden. Un recorrido por el campo, sus instalaciones y los preparativos de una sede que quiere ofrecer a las mejores jugadoras de Europa y Estados Unidos mucho más que una competición.

Este es el video:

Con la llegada de la Solheim Cup 2026 a Países Bajos, Bernardus afronta uno de los acontecimientos más importantes de su todavía joven historia. La vigésima edición de la gran competición bienal entre Europa y Estados Unidos aterrizará por primera vez en suelo neerlandés, y el reportaje de la sede por dentro producida por GMS permite descubrir qué encontrarán las jugadoras cuando se enfrenten por el título en septiembre.

Situado aproximadamente a 105 kilómetros al sur de Ámsterdam y a unos 20 minutos de Den Bosch, Bernardus Golf nació sobre terrenos agrícolas próximos a la localidad de Kromvoort. Sin embargo, su aspecto actual tiene poco que ver con la tradicional imagen de los paisajes holandeses. El arquitecto Kyle Phillips encontró su inspiración en el cercano Duinen National Park, caracterizado por sus dunas, arenas y brezales.

El resultado es un recorrido de heathland ondulado, con grandes zonas de brezo, bunkers de aspecto arenoso y presencia de agua, perfectamente integrado en el entorno natural. Una personalidad que se traslada también a la filosofía del propio complejo, concebido por su propietario, Robert van der Wallen, como algo diferente a un club de golf convencional.

Mucho más que 18 hoyos

En Bernardus, el golf es solo una parte de la experiencia. El concepto está inspirado en el mundo de los hoteles y restaurantes de alta gama, con el objetivo de que el visitante disfrute de una jornada completa. De hecho, el complejo ofrece una fórmula de ‘day membership’ que permite utilizar durante todo el día las instalaciones, jugar un número ilimitado de hoyos y acceder a piscina, pistas de tenis, gimnasio y spa.

“Queríamos ser un club abierto, donde todo el mundo fuese bienvenido”, explica Sabine Riezebos, directora general de Bernardus, durante el vídeo. Esa filosofía se traduce también en pequeños detalles, como recibir al visitante con un café, explicarle el funcionamiento del concepto y dedicarle tiempo.

Las instalaciones de práctica son otro de los grandes argumentos. La academia está integrada en una duna y esconde hasta el último momento su espectacular interior. Además de zonas específicas para entrenar, cuenta con espacios para descansar, tomar un café o disfrutar de una bebida.

Especialmente llamativa es el área de juego corto, que también funciona como un campo de pares 3, con diferentes tees y varios greens que permiten plantear múltiples combinaciones. Durante la Solheim Cup, estos espacios se convertirán en auténticos centros de actividad para las jugadoras, con las salas de los equipos situadas en esta zona.

Un campo que puede decidir partidos

El recorrido experimentará algunas modificaciones para la Solheim Cup. El tee del hoyo 3 será utilizado como primer tee de competición, con una enorme grada en forma de U que transformará por completo el ambiente de un escenario que habitualmente transmite tranquilidad.

El hoyo, un corto par 4 de riesgo y recompensa, puede ser incluso alcanzable de un golpe dependiendo de las condiciones, según comenta el profesional PGA Robert Wooten. En mitad de la calle se encuentra un profundo bunker que obliga a decidir entre atacar o jugar con mayor prudencia.

En foursomes y fourball, una elección acertada desde el tee puede marcar diferencias desde el primer hoyo.

La parte final del recorrido concentra buena parte del dramatismo. El actual hoyo 13 será el 11 de la Solheim Cup, un par 3 de aproximadamente 151 metros con agua y un wasteland que conduce hacia un bunker junto al green. El actual 14 será el 12, un par 4 en el que el control de distancia resulta fundamental por las características del green y la presencia de agua.

El hoyo 15, que pasará a ser el 13, aumenta la dificultad con una longitud considerable y dos grandes bunkers en la zona de caída. Y el actual 17, convertido en el 15, abrirá una recta final especialmente peligrosa, con un par 3 protegido por agua.

A partir de ahí llega una secuencia que puede resultar decisiva. Según se explica en el vídeo, alrededor del 80% de los partidos de la Solheim Cup llegan a los tres últimos hoyos, y cerca de una cuarta parte se decide en el equivalente al actual hoyo 16. En Bernardus, ese tramo incluye un par 5 de más de 457 metros y dos exigentes pares 4 que pondrán a prueba la precisión y la capacidad de gestionar la presión.

Precisión, estrategia y un ‘links’ neerlandés

Una de las particularidades de Bernardus es su carácter de links dentro de un paisaje de heathland. Las calles presentan zonas de arena compactada bajo una capa de hierba corta y ondulaciones capaces de desviar una bola aparentemente perfecta.

Para Niall Richardson, responsable de mantenimiento, la elección de las superficies fue fundamental desde el diseño. Se apostó por diferentes especies de festuca que requieren menos nitrógeno y agua, integrando la sostenibilidad en la construcción y el mantenimiento del campo.

El complejo ocupa 82 hectáreas, pero únicamente unas 33 hectáreas reciben mantenimiento directo. El resto permanece integrado en la naturaleza, con pinos jóvenes, brezos y diferentes especies vegetales que contribuyen a definir el carácter del campo.

La sostenibilidad también alcanza las instalaciones de mantenimiento, concebidas con criterios de bajas emisiones y eficiencia energética. La filosofía es encontrar el equilibrio entre ofrecer superficies de competición de primer nivel y evitar el exceso de fertilización, riego o mantenimiento.

Diez años preparando este momento

Richardson lleva aproximadamente una década vinculado al proyecto y ha vivido su transformación desde sus primeros pasos. Bernardus ya ha acogido tres ediciones del KLM Open y ahora afronta su mayor desafío: recibir a las mejores jugadoras del planeta.

La preparación de la Solheim Cup implica mantener el funcionamiento habitual del complejo mientras se desarrolla un proyecto paralelo que afecta al recorrido, las estructuras, los permisos, el fan village y la experiencia del primer tee. El equipo de Bernardus ha estudiado también otras grandes sedes para aprender de sus aciertos y errores y construir una experiencia propia.

El objetivo, según Sabine Riezebos, es ambicioso: que las jugadoras que hayan disputado varias Solheim Cup consideren Bernardus como “la mejor edición de todas” y que, una vez terminado el torneo, quieran regresar con sus familias o acompañantes para conocer el resort en condiciones normales.

La conclusión de Hannah Holden después de varios días en Bernardus resume perfectamente la propuesta. Más allá del golf, destaca el alojamiento, el gimnasio, las zonas de práctica, el campo corto y la atención al detalle.

Porque esa es precisamente la apuesta de Bernardus para la Solheim Cup 2026: que el espectáculo no termine cuando la bola sale del tee.

El campo, la naturaleza, las instalaciones y la experiencia global forman parte de una misma propuesta que, en septiembre, tendrá como protagonistas a Europa y Estados Unidos.

Y gracias a este first look producido por GMS Agency para PING Golf Europe, el mundo del golf ya puede empezar a descubrir el escenario de una de las grandes citas deportivas del año.

Por MIGUEL ANGEL BUIL