Campos y resorts

Michlifen Resort & Golf – Una escapada diferente a Marruecos, para jugar en el mejor campo de montaña de África

2 Febrero 2026 – Cuando el golfista español piensa en Marruecos, su imaginación suele viajar automáticamente a los recorridos del Atlántico, al desierto o a los campos soleados de Marrakech y Agadir. Pero Marruecos es mucho más que palmeras, playas y dunas.

En el corazón del Atlas Medio, a más de 1.600 metros de altitud, existe un destino que rompe todos los esquemas y redefine la experiencia del golf en el norte de África: Michlifen Resort & Golf, hogar del Michlifen Golf & Country Club, galardonado como Mejor Campo de Golf de Montaña de África en los World Golf Awards 2025.

“Como hoteleros y promotores del golf, para nosotros es un hito importante ofrecer el destino en su totalidad”, nos explica Tarik Kerdoudi, Director Comercial del Cluster Michlifen Resort & Golf, desde su stand en FITUR 2026.

“En nuestro hotel de lujo y sus excelentes instalaciones organizamos eventos deportivos y corporativos durante todo el año, ya sea para aficionados al golf, amantes de la naturaleza o profesionales de negocios, todo al mismo tiempo”.

Ifrane, la sorpresa marroquí

El viaje comienza en Ifrane, una ciudad única en Marruecos, conocida como la Pequeña Suiza por su arquitectura alpina, sus tejados inclinados y su clima fresco. Rodeada de bosques de cedros centenarios y suaves montañas, Ifrane ofrece una atmósfera que sorprende incluso al viajero más experimentado. Aquí no hay atascos ni calor extremo; hay aire limpio, silencio y naturaleza.

Es precisamente en este entorno donde se encuentra Michlifen Resort & Golf, a poco más de una hora del aeropuerto internacional de Fez-Saïss, presentándose como una escapada ideal para el golfista europeo que busca algo diferente, lejos de los circuitos más transitados del país.

“Estamos cerca de Fez, que es un destino de fácil acceso para los turistas que vienen desde las principales ciudades europeas y quieren escaparse a jugar al golf en Michlifen”.

“Nuestra temporada fuerte comienza en Marzo, Abril, Mayo y Junio, cuando vemos un aumento notable de turistas extranjeros que vienen a disfrutar del resort, ya que estamos abiertos todo el año”.

No así el campo de golf en invierno, ya que en esta época puede estar nevado, pero el resto del año se encuentra en perfectas condiciones para jugar”, continúa Tarik Kerdoudi.

Un resort de cinco estrellas con alma de chalet alpino

Michlifen Resort & Golf es un hotel de cinco estrellas que combina el lujo contemporáneo con el encanto cálido de un gran chalet de montaña. Piedra, madera noble, chimeneas y amplios ventanales crean un ambiente acogedor, elegante y profundamente conectado con el entorno natural.

El hotel, reconocido también como Mejor Hotel de Golf de Marruecos en los World Golf Awards 2019, dispone de 71 habitaciones y suites, muchas de ellas con vistas directas al campo de golf o a los bosques del Atlas Medio. Todo está pensado para el descanso del golfista: silencio, amplitud, confort y un servicio discreto pero impecable.

Mención especial merece su spa de más de 3.500 m², uno de los más completos de Marruecos, ideal para recuperarse tras una exigente ronda en altura. Piscinas interiores, fitness, pistas de tenis, hammam, sauna, tratamientos personalizados y zonas de relajación convierten el bienestar en una parte esencial de la experiencia.

La propuesta gastronómica acompaña el nivel del conjunto, con varios restaurantes que alternan cocina internacional refinada, especialidades marroquíes y opciones más ligeras pensadas para el deportista.

Michlifen Golf & Country Club: golf en estado puro

Pero si algo convierte a Michlifen en un destino realmente excepcional es su campo de golf. Michlifen Golf & Country Club es un recorrido de 18 hoyos, par 72, diseñado por Jack Nicklaus, “un genio en términos de complejidad y de juego al trazar sus recorridos”, en lo que fue su primer campo Signature en África.

Inaugurado oficialmente en septiembre de 2018, con la presencia de SAR el Príncipe Moulay Rachid de Marruecos, marcó un hito en el desarrollo del golf de montaña en la región. Tras la pandemia, el campo comenzó a promocionarse de forma más activa, estando presente con continuidad en las últimas ediciones de FITUR en Madrid.

Jugar en Michlifen no se parece a nada más en Marruecos. Aquí el golf se desarrolla entre bosques densos, constantes cambios de elevación y espectaculares panorámicas de montaña, en un entorno que recuerda más a campos emblemáticos de Europa Central o Norteamérica que al imaginario habitual del país.

Las calles amplias, los greens rápidos y bien defendidos, y el uso magistral del terreno natural hacen que el recorrido sea tan estratégico como visualmente impactante. No es un campo excesivamente largo, pero sí exige pensar cada golpe, adaptarse a la altitud y gestionar bien los desniveles. Un desafío honesto y tremendamente divertido para jugadores de todos los niveles.

Como evento internacional más reciente recordamos la organización del Michlifen Atlas Pro-Am 2025, con participación de profesionales y amateurs, confirmando la calidad competitiva del recorrido. Y el próximo será en Mayo de 2026, con el Morocco Rising Stars, una prueba del Asian Development Tour, que es circuito satélite del Asian Tour.

El mantenimiento es sobresaliente y la sensación de exclusividad constante: aquí se juega sin prisas ni aglomeraciones, rodeado de naturaleza y silencio.

“Aquí, en medio del Atlas, con impresionantes vistas panorámicas del campo y la montaña, el golfista puede sentirse en un ambiente relajado y distinto a otros campos que haya probado antes.

“Además, a los clientes que se alojan en el hotel les proponemos descubrir el golf en Michlifen. Contamos con academia de golf, al tiempo que pueden disfrutar del wellness, el tenis y el spa del hotel, que es uno de los mejores de África”.

“Sin duda, es una experiencia única que recordarán tanto los golfistas como los no golfistas”, concluye Tarik Kerdoudi.

La casa club, elegante y funcional, ofrece vistas privilegiadas al recorrido y es el lugar perfecto para comentar la ronda con calma. El club cuenta además con una academia de golf de alto nivel, equipada con avanzada tecnología (TrackMan, SAM PuttLab, etc.) y profesionales PGA cualificados, ideal tanto para mejorar el juego como para estancias de entrenamiento.

Fuera del golf, la región ofrece múltiples posibilidades: senderismo, naturaleza, visitas culturales a Fez e incluso esquí en invierno. Michlifen es un destino de cuatro estaciones, algo poco habitual en Marruecos.

Una escapada distinta para el golfista español y europeo

Michlifen Resort & Golf representa otra forma de entender Marruecos. Es la elección perfecta para el golfista español y europeo que ya conoce los grandes destinos del país y busca una experiencia nueva, más íntima, más verde y más fresca. Un lugar donde el golf se vive con calma, rodeado de naturaleza, lujo discreto y autenticidad.

“Tenemos un perfil de golfistas principalmente europeo, procedentes sobre todo de Francia, seguido de España, y del resto de Europa como Inglaterra, Suecia, Portugal e Italia. También recibimos golfistas locales marroquíes durante todo el año”, afirma Widad Harmal, Directora de Ventas del Cluster Michlifen Resort & Golf.

“Aquí tenemos la ventaja de que, al estar a gran altitud, en verano no hace tanto calor. En julio y agosto todavía se puede estar al aire libre cómodamente, algo muy valorado por los clientes que vienen a Michlifen para jugar al golf en esa época”.

“Sabemos que el golf es un deporte muy popular en España, por lo que es un mercado clave para nosotros. La proximidad entre Marruecos y España hace del golfista español un cliente muy interesante”.

“Si ya han venido a nuestro país para jugar en los campos clásicos marroquíes, ahora también pueden escaparse a jugar en el mejor campo de golf de montaña de toda África”, concluye Widad Harmal.

En definitiva, Michlifen no es solo un gran campo de golf: es un destino singular, una sorpresa mayúscula y una referencia indiscutible del golf de montaña en África. Un secreto bien guardado que merece, sin duda, ser descubierto.

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Por MIGUEL ANGEL BUIL