Juegos Olímpicos
JJOO París 2024 – Jon Rahm presenta su candidatura a la medalla de oro en un emocionante final del golf olímpico
3 Agosto 2024 – Dos jugadores empatados, uno separado por 1 golpe, dos más por 3 y cuatro más por 4. Nueve opciones reales en total de un conjunto de jugadores con amplias posibilidades de ganar la medalla de oro, encabezados por el español Jon Rahm y el estadounidense Xander Scheffele, en Le Golf National, la sede del golf de los Juegos Olímpicos de París 2024, en un campo abarrotado de público.
La ronda final del torneo de golf masculino se empapa de espectáculo e incertidumbre en el desenlace más incierto de la historia del golf olímpico, un conjunto de emociones que enfrenta, en el último partido, a quien aspira a ganar el título olímpico que sería el segundo, y a quien, en el caso de Jon Rahm, opta a seguir escribiendo de su puño y letra la historia del golf español, europeo y mundial.
La denominada jornada de movimiento se cumplió a rajatabla en París, donde el proceso de selección natural que caracteriza el desarrollo de un torneo de golf se puso de manifiesto con toda su crudeza.
Hubo satisfacción a manos llenas para los que consiguieron mantener o remontar, caso sobre todo de Rahm, Schauffele, Fleetwood o Matsuyama, metidos de lleno en la gran batalla. Su alegría, en la vorágine de montaña rusa que se convirtió la ronda desde el primer momento, con continuos cambios de liderato a cada hoyo, contrastó con la decepción y ansiedad de quienes se descolgaron de manera inexorable, resignados a protagonizar una proeza futura para colgarse una medalla al cuello.
“Va a ser muy difícil”, declaraba Jon Rahm con la sinceridad que le caracteriza tras una batalla cruenta por alcanzar un merecido liderato. El jugador español, protagonista de un buen debut y una mejoría en la segunda ronda, consolidó su juego al alza exhibiendo máxima confianza.
A excepción de un bogey en hoyo 8 – maldito, es el único punto del recorrido donde no ha obtenido ni siquiera el par por el momento – y otro error en el 15, todas las acciones de Jon Rahm estuvieron caracterizadas por la máxima eficacia, salvando las pocas situaciones comprometidas que generaba su juego y aprovechando de manera maravillosa la innata calidad que le lleva a ser considerado como uno de los grandes del golf en el mundo.
“Hay que hacer birdies, no vale con 1 o 2 bajo en la última ronda”, vaticinaba Jon Rahm tras haber completado una vuelta solidísima donde el espectáculo emanó de manera natural del talento que lleva dentro.
Ocurrió en la primera parte de la vuelta, cuando comenzó a cincelar su vuelta de 5 bajo par al arrebatarle golpes al campo en los hoyos 3, 4, 7 y 9, preludio de lo más brillante e increíble de su juego, un putt largo para birdie en el 13 antes de repetir registro, en lo que iba a ser eagle en el 14. Y traca final, un putt de más de 10 metros en el 17 que emplaza a Jon Rahm y Xander Schauffele a mirarse a los ojos desde el primer momento en una ronda final que promete las sensaciones más fuertes.
No en vano, al festival de birdies que se precisa para ganar la medalla de oro se suman otros muchos candidatos, todos muy apreciables, ninguno desdeñable. ¿Quién puede frenar a alguien que, como el danés Nicolai Hojgaard, se descuelga con una vuelta de 9 bajo par (62) en la tercera jornada?
Especulaciones al margen, el rostro del vasco exhibe una indisimulada sonrisa cuando se le plantea que es candidato a la medalla de oro en los Juegos Olímpicos. “Hay muchos rivales”, contesta, pero no puede evitar que se le ilumine la mirada, el efecto exclusivo de quien tiene capacidad para escribir parte de la historia del golf, en este caso aspirando a la medalla de oro en la ronda final más incierta de la historia de los Juegos Olímpicos.
David Puig, de nuevo bajo par
Eclipsado por el magnetismo acaparador de Jon Rahm, David Puig también ha dado motivos para monopolizar protagonismo. Se trataba, como manifestó el barcelonés en la ronda previa, de arriesgar, de forzar situaciones para remontar. La valiente actitud generó réditos muy positivos en la primera parte del recorrido, donde un espectacular eagle en el hoyo 3 y un birdie en el 6 situaron a Puig en las proximidades del Top-10.
No obstante, su audaz remontada requería de más aciertos que sin embargo no llegaron, un transcurrir por el campo ortodoxo, atado al par de cada hoyo, que no restaba pero que se mostraba poco efectivo cuando de lo que se trata es de seguir escalando posiciones en un torneo donde los competidores, a brazo partido, forman parte mayoritaria de un festival de birdies.
Un bogey en el 13 y otro en el 17 frenaron en seco las expectativas del barcelonés, que volvió a rebajar el par del campo pero que quedó lejos de sus propias expectativas. “Sólo me queda atacar y arriesgar en la última ronda, tengo claro que es lo que hare”, declaraba David Puig con convicción.
Por REDACCIÓNALREDEDOR DEL GOLF OLÍMPICO
El carisma de Jon Rahm en un festival de birdies
Falta sólo una jornada para la resolución del torneo de golf olímpico más espectacular de los celebrados hasta la fecha. Serio aspirante a ganar la medalla como consecuencia de tres rondas de juego al alza, Jon Rahm aparenta calma en un momento donde es preciso gestionar situaciones de máxima tensión a las que está acostumbrado gracias a la calidad de su juego.
“Cada día voy un poco mejor, sí. Es un campo que me gusta y en el que estoy cómodo, pero no he conseguido ganar aquí ni disfrutar de esta buena posición en la que estoy ahora. Hacer birdie del 15 al 18 es un alivio, es como robarle un golpe al campo. Hoy me han entrado los putts, el del 17 ha sido muy bueno, de más de diez metros. Es un putt para darme una oportunidad mañana e irme con una sonrisa del campo. Si mañana no sale el viento, cualquiera de los que hay por detrás nos puede pegar un susto. No puedes tener un día mediocre e ir a asegurar. No se va ganar haciendo -1 ó -2”, comenta Jon Rahm.
Por su parte, David Puig también sentía visible satisfacción por la actuación de su compatriota en el marco de una actuación personal que le hubiese gustado que fuese más positiva.
“De tee a green he estado muy bien, pero luego no he sabido leer las caídas y he fallado muchas oportunidades de birdie que obviamente me hubiesen venido muy bien. Han pasado muchas rozando y ha sido un poco desquiciante. Me quedo con la sensación de que he jugado bien, de que he dado buenos golpes. En la última jornada me toca ser agresivo de verdad para restarle el mayor número de golpes al campo. ¿Jon? Me alegro mucho por él, por su juego, para mí no hay 59 rivales, sino sólo 58 porque Jon es parte del equipo y ojalá tenga un buen día mañana y gane la medalla de oro”.
Tommy Fleetwood y su buena relación con Le Golf National, imbuido del espíritu olímpico
Tommy Fleetwood es uno de los jugadores que más han destacado en las primeras jornadas de este torneo masculino. El británico se convirtió en colíder tras los primeros 36 hoyos y pudo llegar a liderarlo de no ser por un inoportuno bogey en el hoyo 18. No en vano, su tarjeta de 64 golpes es su mejor registro en Le Golf National de todas sus participaciones, incluida la Ryder Cup 2028 -con un balance de 4 victorias, 1 empate y 0 derrotas- y los Open de Francia, donde es participante habitual y donde ganó en la edición de 2017. Por si fuera poco, Fleetwood, tercer clasificado provisional, está encantado de la experiencia olímpica: “El ambiente es fantástico. Es muy diferente al apoyo que nos muestran en los torneos semana a semana. Aquí generan una fuerza que anima a jugar mejor”.
Un 9 bajo par de Hoojgaard para aspirar al título
El danés Nicolai Hoojgaard deslumbró durante la tercera jornada, hasta el punto de que se ha convertido en serio aspirante al triunfo final gracias a una sensacional tarjeta de 62 golpes, 9 bajo par, récord del torneo. Su magisterio incluyó 7 birdies y un eagle en una ronda que, como suele ser habitual en estos casos, no contuvo error alguno. Su todo de cara le reportó la cuarta plaza provisional a falta de 18 hoyos para la conclusión.
La primera vuelta de An Byeong Hun, puro espectáculo
El coreano An Byeong Hun saltó a las primeras posiciones tras completar una primera vuelta espectacular de 6 bajo par, un registro impresionante que siguió ampliando en los siguientes hoyos, donde asimismo rubricó otros dos birdies consecutivos. Semejante acumulación de aciertos le incrustó en la parte alta de la clasificación. No en vano, con 8 bajo par en 10 hoyos, parecía que An Byeong Hun iba a dinamitar todos los registros, pero su excepcional actuación se desinfló en la segunda parte del recorrido. Al final, sólo 5 bajo.
Un récord olímpico empatado
El resultado acumulado por el japonés Hideki Matsuyama, el norteamericano Xander Schauffele y el británico Tommy Fleetwood en el ecuador del torneo olímpico, 131 golpes en concreto, 11 bajo par, supuso empatar el récord olímpico establecido en la cita de Tokio 2020 precisamente por Schauffele, que acabó ganando entonces la medalla de oro. Este dato estadístico tiene valor si se tiene en cuenta que el golfista estadounidense ha liderado provisionalmente siete torneos del PGA Tour tras los primeros 36 hoyos de competición, dos de ellos convertidos en victoria, como ocurrió en el reciente PGA Championship 2024, un precedente a tener en cuenta… ya que está empatado con Rahm a falta de una jornada para la conclusión.










