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Editorial – Nike le gana el primer Major del año a adidas, en la batalla por copar el mercado del golf

16 Abril 2018 – Cavilando sobre lo acontecido en el pasado Masters 2018, no nos ha pasado desapercibida la creciente batalla subliminal en el mercado de la confección y el calzado técnicos de golf entre Nike y adidas. Las dos multinacionales del sector deportivo han trasladado su guerra particular por la supremacía mundial en el sector deportivo también al golf. Una demostración más de que el golf es deporte, de que el golf es negocio, y de que después de haber soltado el lastre del material duro se han volcado ahora, más intensamente que nunca, a ocupar el escenario de los campos golf.

Efectivamente, Nike abandonaba su producción de material duro (palos, bolas y bolsas) en Agosto de 2016, mientras que adidas vendía sus marcas de de palos (TaylorMade Golf y Adams Golf) en Mayo de 2017, por lo que una vez reorganizadas sus estructuras y libres de cargas, se han lanzado a la carrera de vestir y calzar a los mejores golfistas del mundo, donde los márgenes de beneficio son mayores que en los palos de golf.

Para Augusta, el potente equipo de adidas Golf estaba abanderado por el campeón del Masters 2017, Sergio García; el Nº1 mundial, Dustin Johnson; y el Nº3 mundial, Jon Rahm; además de contar con figuras relevantes como Justin Rose, Tyrrell Hatton o Xander Schauffele. Por si fuera poco, a escasos días del inicio del primer Major del año adidas nos sorprendía con el fichaje de última hora de la estrella asiática Li Haotong. A la postre, sus jugadores quedaron así: 8º) Rahm; 10º) Johnson; 12º) Rose; 32º) Li; 44º) Hatton; 50º) Schauffele; y García no pasó el corte, tras el comentado fiasco de los 13 golpes del hoyo 15.

Mientras, el staff de Nike Golf recuperaba a su idolatrado ex Nº1 y campeón de 19 Majors, Tiger Woods, con otra potente delantera, si se tratase de un equipo de fútbol, compuesta por Rory McIlroy, Jason Day y Tommy Fleetwood, junto a otros outsiders como Paul Casey, Russell Henley, Brooks Koepka o Tony Finau completando la legión. Pero es que resulta que en Enero de 2018 ya había fichado a Patrick Reed, que a la postre sería el campeón de Masters 2018. Estos fueron sus principales resultados: 1º) Reed; 5º) McIlroy; 10º) Finau; 15º) Casey; 15º) Henley; 17º) Fleetwood; 20º) Molinari; 20º) Day; y 32º) Woods.

Poca broma, porque a Patrick no se le permitió vestir su habitual color rojo de polo para la última ronda del domingo, indumentaria con la que el tejano rinde homenaje a Tiger Woods (gorra negra, polo rojo y pantalón negro), que es la que lucía en sus anteriores cinco victorias en el PGA Tour. Y todo por órdenes de su patrocinador, Nike Golf, que impuso a todos sus jugadores el mismo color de polo el sábado y el domingo. Quizá por eso curiosamente no lanzó a los medios los scriptings de sus jugadores, en los días previos a la cita de Augusta, como es habitual.

Sea como fuera, Nike vistió a todos sus golfistas de rosa intenso el último día, color que también contrasta con la chaqueta verde, y sólo Tiger se mantuvo fiel a su combinación negro/rojo/negro. La jugada le salió perfecta, porque fue uno de sus soldados, Patrick Reed, quienes se alzó con la victoria. Una estrategia comercial pensada para que los aficionados que quieran vestirse como el campeón, puedan ir al día siguiente a su tienda de golf y comprar el mismo polo que hemos visto triunfar en Augusta, en la hora de mayor audiencia mundial de golf por televisión.

En resumen, afirmando que actualmente Nike y adidas se reparten la mayor parte del pastel de la indumentaria de la élite del golf mundial, esta vez la marca del swoosh se ha llevado el gato al agua. Dicho de otro modo, las marcas deportivas globales son ahora más líderes, y se imponen por fuerza con las mayores inversiones en imagen de los jugadores, dejando en un segundo plano a marcas como Under Armour, Puma Golf, Oakley, Hugo Boss, Peter Millar, y más lejos a marcas más auténticas de golf como pueden ser FootJoy, Callaway Golf o ECCO Golf.

Por Miguel Angel Buil