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El citius, altius, fortius del golf, o dónde poner límite a la distancia de los drivers

18 Octubre 2020 – Citius, altius, fortius… Más rápido, más alto, más fuerte. El debate de moda en el golf. Después de ganar arrasando en el Open USA, muchos son los que están pensando que algo está cambiando. Bryson DeChambeau ha demostrado que no es el ‘científico loco’ que señala la gente, y que sus teorías aplicadas al juego dan buenos resultados, tanto como para dejar bastante atrás a sus rivales en la clasificación de Winged Foot el pasado Septiembre, con un driver de 5,5º de loft.

Pero esto no ha hecho nada más que empezar. ¿Qué estará preparando para el Masters? Por lo visto, ya ha estado probando un driver de 48 pulgadas de largo – que es la máxima largura permitida bajo las Reglas de R&A y USGA – con ‘impresionantes’ cifras, a falta de hacer los últimos ajustes, con la intención de ponerlo en su bolsa el próximo Noviembre y salir a la caza de la chaqueta verde.

Su búsqueda del último impulso de velocidad y metro de distancia ya ha sido criticada por muchos en su regreso al PGA Tour, después de los meses de confinamiento, convertido en un nuevo ‘hombre’, con más masa muscular y mayor potencia gracias a un estricto programa de nutrición y entrenamiento. Ahora mismo es el Nº1 en las estadísticas del circuito americano en Distancia de Drive, con una media de 314,9 metros (344,4y), y en Promedio de Puntuación por vuelta, con 66,711 golpes… algo ¡espectacular!

No sólo él, otros cañoneros del Tour también están haciendo que los campos de golf se queden cortos, con drives que pasan de largo los 300 metros, convirtiendo los pares 5 en pares 4 con asombrosa facilidad. Entonces, ¿es conveniente reducir la distancia alcanzable desde tee, ya sea regulando el vuelo de la bola o las características de los drivers?, ¿o bien deberían hacerse campos más largos para absorber las distancias de los nuevos jugadores? En el mundo del golf hay opiniones diversas y para todos los gustos, acordes a los intereses particulares de cada colectivo: organizadores, arquitectos, profesionales menos potentes, y de los más fuertes…

En este interesante vídeo Abraham Ruiz, técnico de la RFEG, nos plantea el debate.

Todavía recordamos cuando R&A y USGA se pusieron de acuerdo en limitar el volumen de la cabeza de los drivers a 460cc, ya que no paraban de crecer traspasado el año 2000; o el coeficiente de restitución, el efecto muelle de la reacción de la cara del palo a semejanza de una raqueta de tenis. ¿Ha llegado la hora de limitar el loft de los drivers? No sólo ante la imposibilidad de alargar los campos, sino para equilibrar la competición en cuanto a habilidad y potencia de los profesionales, y que no dependa tanto de la potencia.

Pues bien, hace pocos días Ian Poulter nos aportaba su opinión en Instagram, analizando la situación desde dentro y poniendo el dedo en la yaga, de una manera elegante, pero como un mensaje claro dirigido a las instituciones que gobiernan del golf, incluso del Tour. Traduciendo decía:

 

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“Es bien sencillo. Actualmente más y más golfistas son ahora atletas, muchos más que hace unos cuantos años, y debido a ello son capaces de pegar la bola más fuerte”.

“De la forma en que están diseñados los palos hoy día, puedes aprovecharte de lo que dicen las Reglas vigentes y ser capaz de pegar la bola a una distancia extremadamente larga. Me refiero a que como no hay un loft mínimo permitido en el driver, gente inteligente como Bryson, que es muy listo, ha sido capaz de sacar la ecuación”.

“Si tienes un driver de 4,5º ó 5º de loft, mueves la posición de tu bola más adelantada, y ejercitas tu cuerpo hasta el punto ser capaz de moverlo con un swing de 130mph o más, con 6º, 7º ó 8º en el despegue, serás capaz de quitar el spin de la bola”.

“Trabajado el tema con conocimientos de física, la ecuación es reducir loft al driver, añadir un poco más de longitud al palo, mover la posición en el tee hacia delante, pegar con un swing más de dentro a afuera, e impactar más hacia arriba, porque así vas a mandar la bola a una distancia extremadamente larga”.

“Me parece muy inteligente y pienso que Bryson ha sido brillante al preguntarse, ¿cómo puedo pegar la bola a una distancia absolutamente larga? Y no es sólo Bryson, hay un número de golfistas que usan poco loft en el driver”.

“Ahora todo el mundo dice que la bola va demasiado lejos. No es que vaya verdaderamente lejos, porque estos jugadores están trabajando dentro de las Reglas del juego, siendo capaces de pegar la bola tan lejos, porque son atletas, y son listos”.

“Entonces, en mi opinión, la clave es muy sencilla: Que nos pongan un límite en la cantidad de loft que se nos permite en el driver, digamos que 8º ó 9º de loft”.

“De hecho, hay golfistas que están jugando con lofts de 8º ó 9º y tienen que hacer el swing sin pegar en una posición del tee tan adelantada, ni tan de dentro a fuera. Esto significa que tienes que pegar la bola un poco más en la bajada, lo cual añade un poco más de spin, y que debido a su loft sólo pueden alcanzar una distancia determinada con ese tipo de palo, el que corresponde al estándar del típico swing de golf”.

“Si le preguntas a los fabricantes te dirían… Si quieres pegar más lejos: A) Mueve el palo más rápido; B) Usa menos loft; y C) Pega todo lo fuerte que puedas con menos loft, y la bola viajará a millas de distancia”. 

“Así que en mi opinión la solución es bien sencilla, ponernos una cantidad mínima de loft, porque así la bola no podrá llegar tan lejos. Así, limitar la longitud del driver a 45” o cerca – eso no les cuesta a los fabricantes mucho hacerlo -, y también, poner un loft mínimo de 8º, 8,5º o 9º. Si lo hacen, entonces la bola no irá tan lejos, los cañoneros no sacaran tanta ventaja y el juego sería más justo”.

Ya veremos si la R&A y la USGA toman cartas en el asunto o evitan entrar a tomar decisiones. Mientras tanto, estaremos atentos a lo que suceda en el Masters, un Major ya raro de por sí al jugarse en Noviembre, para después ver cómo evoluciona en este sentido el golf moderno profesional, ya que puede abrir una nueva página en la historia de nuestro deporte.

Por Miguel Angel Buil